NOS FUIMOS PA’ CALI VIDA SAPA HIJUEPUTA

Hola grupo, ni me disculpo por el abandono. Aquí les traigo una historia de mera tusa post eliminación de la selección Colombia, amigos no me recupero que me perdone dios yo no lo voy a hacel. Comencemos.

Esto pasó hace varios años, yo la verdad no sé qué edad tenía pero yo era una niña bien regia como siempre, yo supongo que tendría unos 8 años pero no sé por qué yo no puedo diferenciar entre un niño de 6 años, uno de 10 años y una guayaba, pero digamos que a esa edad. Yo era una de las mayores de mi grupo de primitos, entonces muchos de ellos me seguían hasta el fin del mundo porque yo era una influencer de las plenas.

Cuando habían celebraciones importantes mis papás, que estaban ya separados, se repartían esos días para librarse de mi hermano y de mí. Entonces tipo el 24 mi mamá era re “Ay lléveselos usted que quiero farrukear sana”, y mi papá el 31 re “Le toca usted me cubro y me agacho”. En esta historia nos vamos a enfocar en los días que pasábamos con mi viejo.

Resulta que cuando nos tocaba compartir tiempo con mi papá pues íbamos a la casa de mis abuelos. En esa casa la farra no dormía amigos míos, entonces siempre que íbamos se ponían a tomar mis tíos y los tíos de mis tíos y así. Uno de esos muchos tíos que habían en la casa tenía una volquetica pequeña, pues los adultos dicen que era pequeña pero para mí eso era más grande que la maldad de la gente del Centro Democrático. Mi tío dejaba la volqueta parqueada ahí frente a la casa y se ponía a tomar con el resto de los adultos. Pero ustedes se preguntarán ¿ALGUIEN QUIERE PENSAR EN LOS NIÑOS?, bueno pues tienen razón, tenían que dejarnos haciendo algo para que la vecina no llamara a Bienestar Familiar: Nos daban unas llaves para que jugáramos en la volqueta. Excelente idea darme llaves a mí que desde pequeñita me pegaba meras farras con Kola Román.

Nosotros corríamos a esa volqueta a ver quién llegaba primero, porque el que iba de “primis”, o el que primero gritaba “Voy lunes” era el que hacía el papel de conductor de esa volqueta. Nosotros hacíamos que metíamos las llaves y que nos íbamos de viaje a Cali y así maricadas. Pues uno siempre quería ser el primero en llegar porque qué pereza hacer el papel de vendedor de Bon Ice en carretera, o el papel de la esposa del camionero. Siempre jugábamos ahí hasta que nos aburríamos y nos entrábamos a pedirle plata a nuestros tíos ya borrachos, quienes chapetos nos compraban hasta drogas psicotrópicas.

Un día de esos nos subimos a la volqueta y llegué yo de primeras porque yo era la más potra de esa familia. Me tocaba conducir y trin yo iba a meter las llaves para luego con mi boca hacer sonidos de camión mientras giraba el volante. Pero ese día pasó algo extraordinario, una de esas maricas llaves entró y prendí esa mierda. Miren que en este punto de la historia nadie me cree, pero eso es cosa de ustedes y su fe, yo solo sé que esa mierda se prendió. Ahora que recuerdo yo no tenía ocho años, yo creo que era un suave más grandecita agh yo no jé ernejto no jé. Cuando esa vaina sonó todos nos quedamos quietos y nos miramos con cara de “NOS FUIMOS PA’ CALI VIDA SAPA HIJUEPUTA”. Yo bien emocionada empecé a darle órdenes a todos mis primitos, porque obvio yo no alcanzaba al freno ni a ni chimba. Entonces los metí a estar pendientes del freno y del clutch y tal. Amigos pues yo no tenía ni puta idea de cómo manejar una volqueta porque en el colegio no nos enseñaban eso, qué currículos tan mediocres a lo bien, pero yo había visto cómo mi papá prendía el carro de él y lo manejaba entonces me sentía ya re Toretto con esa experiencia.

Queridos hermanos pues pudimos mover la volqueta, yo me convertí en el mesías de todos mis primos ustedes vieran cómo me besaban los ovarios por ser tan chimba. Entonces yo para  probar finura empecé a moverlo un poquito para adelante, y luego mandaba a mis primos a acomodar el retrovisor para dar reversa. Una cuca, parceros. Un poquito para adelante, un poquito para atrás. En una de mis maniobras magníficas moviendo esa nave siento un totazo en la parte de adelante de la volqueta, qué susto tan horrible… pues resulta que había un carro frente a la volquetica, pero como yo era más bajita que Pacho Santos no alcancé a ver ese carrito, era como un chevette re vieja guardia. Pues le pegamos a ese hijueputa. Yo empecé a culpar a todos mis ayudantes porque o era culpa de ellos o de los pit, pero mía jamás, YO LOS IBA A LLEVAR A LA TIERRA PROMETIDA, YO NO PODÍA SER LA CULPABLE.

Pues los que corren, apague esa vaina y vámonos. Dejé la volquetica como la había encontrado y los que se bajan juiciosos a jugar escondidas en la terraza. Estábamos ya bien tranquilos hablando de nuestra aventura, unos primitos muy preocupados me decían que los adultos se iban a dar cuenta, pero yo no iba a permitir que eso pasara, si ellos me respaldaban yo los respaldaba moridera nunca. Mientras hablábamos de eso timbraron, era el dueño del carro. Virgen santa.

El señor muy ofendido llegó buscando a mi tío:

 

—SILVIO, HERMANO, VEA COMO ME VOLVIÓ EL CARRO ME HACE EL FAVOR Y ME RESPONDE.

 

Mi tío re “ESQUIUSMI MALPARIDO, YO TOY RE LOK D KE ME HABLAS”, y todos callados. El señor insistía, que le pagara que no fuera hijueputica. Yo re “BUENO TÍO NO SE DEJE AZARAR EN SU PEDAZO”, eso estaban que se rompían el rostro. Yo estaba haciendo apuestas y todo, porque mi tío feito y todo pero re paradito, el otro se veía gamín pero era una lokita, entonces yo les botaba monedas a los pies para que se encendieran. Mentiras.

Empezaron a discutir, y mi tío muy sincero le dijo:

—Hermano, yo estaba era tomando, esa volqueta ha estado quieta a mí no me venga a chantar eso que a lo mejor lo tiene hace rato y no se había dado cuenta.

—¿Y entonces yo qué hago? ¿Quién me responde?-, replicó el señor aquel.

—Hermano pero es que eso ha estado quieto, si antes los niños estaban ahí jugando y todo-, respondió mi tío Silvio.

 

TÍO CÁLLESE POR DIOS SANTÍSIMOS QUE NOS ENCANAN A TODOS, pensaba yo.

—Entonces quién fue-, dijo el vecino.

—¿Cómo así? pues nosotros no fuimos, yo no fui y los niños qué van a mover una volqueta hermano qué le pasa.

—Agh sí hombre pero entonces quién sería el hijueputa que me aporreó el carrito.

—Hermano ya qué, entre más bien y se toma una pola.

—Disculpe yo pensé que había sido usted, hágale una polita.

 

Amigos no nos pasó nada, la primera y única vez que la cagué y no me voltearon el mascadero. Muchas cosas sacamos de esta historia: la familia se apoya, la pola arregla cualquier conflicto y los niños no deben conducir volquetas bajo el efecto del barrilete.

 

Disculpen la mala calidad pero es que ya empezó Duque a cagarse en todo.

 

Los amo bai.

 

 

 

 

 

Anuncios
Estándar

Usted es una joyita para dañar cosas

Hola, queridos hermanos. A lo bien volví porque ustedes ya hasta me demandaron por alimentos, mero abandono en el que los tengo. Ya ni me voy a excusar, empecemos mejor con la primera entrada de este año.

 

Esto sucedió en una de mis primeras visitas a Bogotá cuando era pequeña, calculen… mi hermanito tenía como cinco años y yo tenía como siete años, yo creo. La verdad de ese momento tengo recuerdos muy vagos por lo mismo, yo era muy pequeña. Sin embargo, como fue un hecho tan melo alcanzo a recordar lo más importante según yo.

Resulta que en ese tiempo lo que yo más quería tener en la vida era un triciclo, todos mis socitos tenían uno y yo encoñadísima con la idea de conseguirlo. Sin embargo, al entrar en negociaciones con mi mamá salía perdiendo yo porque la de las lks era ella, entonces que muy caro el cupo, que muy costoso el SOAT, meh. Se negó rotundamente, yo más triste que Vargas Lleras jugando piedra papel o tijera cuando saca papel y la piedra le gana (Amigos llevo dos horas riéndome ojalá hayan entendido, si no sigan con su vida normal los amo).

Yo estaba derrotada porque mi mamá me dijo que no, mi mamá siempre me decía que no porque yo no le lavaba bien la loza, porque no tendía la cama a veces, porque dejaba loza en la habitación, porque me quedaba jugando hasta tarde, en fin con cualquier excusa me negaba la felicidad. Pero a mi hermano sí lo quería mucho y le daba lo que le pedía porque sí era juicioso y tal. Entonces se me ocurrió una idea brillante, que fuera mi hermano a decirle que le comprara el triciclo (pa’ mí) pa’ él (pa’ mí).

Me vi obligada a persuadir a mi hermanito de la manera más baja, le dije que era adoptado y que la única forma de pertenecer de manera oficial a nuestra familia era pedirle un triciclo a mi mamá. 100% real no fake. Mi hermanito re azarado se puso a llorar. ¿Lágrimas? ¡Perfecto! mi mamá nos iba a comprar un Lamborghini si queríamos.

Entrené a mi hermanito y una noche le dije que fuera y le comentara a mi mamá la situación. Él muy decidido fue y empezó a hablar con mi mamá. Yo desde el comedor escuchaba lo que hablaban en la cocina. Mi mamá ya no sacó tantas excusas como conmigo, y luego de un rato accedió, no sin antes preguntarle muchas veces que si yo tenía algo que ver con su repentino deseo de adrenalina. Eso sí, le dijo a mi hermano que le diera un tiempito mientras le pagaban una plata y le compraba el triciclo. Qué culicagado tan manipulador, a lo bien.

Como al mes mi mamá compró el dichoso triciclo y se lo dio a mi hermano. Amigos, hermoso ese hijueputa, yo lo pillé y altas ganas de engallarlo bien melo. Pero mi mamá hizo una advertencia haciendo uso de las siguientes palabras: “No se lo vaya a tirar, Katherine, que usted es una joyita para dañar cosas” y yo “Oie respétameeeee”. Igual mi mamá me vio re engomadita con esa nave y me dijo que le enseñara a manejarla a mi hermano, que era para los dos mimimimi.  Breve no se diga más, camine pa’l parque.

El triciclo tenía dos sillitas, es que era re parchado amigos ustedes vieran. Entonces mi mamá le acomodó una cobija a mi hermano en la silla de atrás para que fuera más cómodo mientras yo me ponía a derrapar por el parque. El parque quedaba frente a la casa, así que mi mamá nos dejó solos con otros niños ahí jugando mientras ella hacía el almuerzo.

Estaba yo enseñándole a mi hermano a meter cambios y dar pedal a lo loco y claro, íbamos rapidísimo entonces él re flor se puso a llorar. Yo no iba a parar por par lágrimas de una loquita sin carácter,  así que seguí mi camino esquivando palomas. Cuando ya pillé que estaba llorando mucho me giré para ver qué estaba pasando, y fue en ese descuido que se me atravesó un niñito más marica que mi hermano y me lo llevé. Mero tiestazo, todo el mundo lloraba, pero ningún adulto se acercó. Nos habíamos volcado, la cobija quedó en la puta mierda, mi hermano quedó de cabeza y yo regia me raspé todo el brazo derecho y la carita. El niño que me cargué estaba re atembado gritando y yo me azaré. Zonas, yo recogí y a mi hermano y le dije que nos fuéramos antes de que llegara tránsito. Sin embargo no podía dejar a ese pelado ahí solo, ningún adulto se acercaba, entonces como una pelada madura me paré le dije “sana sana colita de rana” y los que corren porque yo no iba a pagarle daños a ese peladito. Me cargué el triciclo, cogí a mi hermano y nos fuimos para la casa.

Me demoré más descargando el triciclo que mi mamá en pegarme por haber rayado el triciclo y perjudicado a mi hermano quien seguía llorando. No pude volver a manejar esa nave hasta un mes después mientras se la llevaban al taller y mi hermano recuperaba la conciencia. Pero parché melo re Letty juas. No volvimos a saber del niño afectado, lo 100to por todo pero era muy joven para terminar en la cárcel por exceso de velocidad y makiabilidad.

 

Eso era todo mis bebés hermosos, qué pena quitarles tiempito lamento la demora y la redacción asquerosa.

 

gud bai

Estándar

No me representan.

Q’hubo, mis bebés hermosos. Esta vez no hay excusa, los abandoné muy maluco. La vaina es que este año fue bien complicado para la gente parchadita como yo y la verdad no pensé que pudiera comer buñuelitos este mes. Les traigo una historia cortita, marica y mal redactada para que no se pierda la esencia del blog, grupo.

Esto sucedió cuando yo tenía unos 14 – 13 años. Si ya leyeron la entrada anterior, sabrán que fue una época en la que yo me parché como más pude la localidad número dieciocho de la ciudad de Bogotá. Mis socios y yo todo el día estábamos juntos, en el barrio ya nos conocían y nos encargaban mandados y maricadas así porque claro, pelados responsables siempre. Recordemos a Nelson, el pelado que nos enseñó trucos chimbas en la cicla, Juancho, Lucho y Javier. Necesito que lean la entrada anterior porque no les voy a contar lo mismo de nuevo, esa pereza los tiene jodidos qué berracos.

La cuestión es que era diciembre, esa época bacana en la que uno le hace la novena a Pastor López, encaleta pólvora, toma trago adulterado lo más de contento, una época preciosa. La novena y los cotejos de la selección son lo único que une a los colombianos,  que si dan comida chimba en la novena les asisten hasta los pelados de Cannibal Corpse, les digo. Uno en diciembre ve a todos esos pelados que niegan a Dios como se niega el culeo con un gurre cuando se está borracho, por allá echando Bombril como buenos ciudadanos. Yo no voto por el que diga Uribe, yo voto por el que extienda diciembre hasta agosto.

El caso, en los barrios en los que nosotros vivíamos evidentemente hacían la novena entre todos los vecinos, se cerraban las cuadras, se repartía comida y hasta bailaban las señoras de la junta de acción comunal. Decidimos con mis socios que cada día íbamos a asistir a un barrio diferente a la novena, aquí el listado para que queden las claridades hechas:

 

Javier: Diana Turbay.

Juancho: Claret.

Lucho: Bochica.

Nelson: Marruecos.

Este pechito ardiente de amor: Marruecos.

 

Creo que así está bien, igual no importa, el hecho es que eran barrios diferentes. Comenzó la novena y estábamos más felices que grilla en DT. Todo iba muy bien, cada día parchábamos a un lugar diferente con permiso de nuestras mamás, habían episodios pintorescos que nos causaban mucha gracia como cuando tenía que leer los gozos la señora que no veía bien y leía “Ya la oveja bizca, ya el cordero manco” y así, muy lindo todo eso no se puede negar.

Llegó el día de la novena en Marruecos, Lucho y Javier venían a nuestro barrio y pues severo. Como las señoras de la junta siempre nos pedían favores a nosotros, nos pidieron que compráramos las galletas para repartir con mermelada esa noche. Qué pena esa comida que iban a dar a lo bien, en Bochica nos dieron lechona y esas señoras que representaban mi barrio dizque galletas con mermelada “NO ME REPRESENTAN, NO CREO EN LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA, UNA PERSONA NO PUEDE REPRESENTAR LOS INTERESES DE LAS MASAS, NO ME REPRESENTAN NO ME REPRESENTAN”, pensé mientras le decía a doña Betulia “Sí señora, ya venimos”. En fin, nos dieron la plata y me fui con Nelson a comprar ocho paquetes de galletas de sal, de esas que vienen tres tacos, y la mermelada. OÍSTE JUAN MANUEL, ESTO ES PA’ TI Y PA’ TU GABINETE CON AMOR HPTA QUE VIVA DICIEMBRE.

Nos fuimos en la cicla de Nelson, yo iba en la barra porque ya estábamos formalizando nuestra hermosa relación. Así comienzan las relaciones serias, primero lo llevan a uno en la barra y en menos de nada ya es mamá de tres pelados seguiditos. Llegamos, compramos eso y hasta nos sobró plata, pero cómo no nos iba a sobrar plata si compraron unas hijueputas galletas de sal para alimentar a todo el barrio, eh virgen santísima.

De vuelta a casa pasó algo terrible para la comunidad de aquella localidad: nos caímos de la cicla. Cries in iba con mi entuke re parchada y casi nos matamos. Yo ya me imaginaba a Nelson llegando a la casa y diciéndole a la mamá re:

—Íbamos los dos al anochecer, oscurecía y no podía ver. Yo manejaba iba a más de cien, prendí las luces para leer, había un letrero de desviación el cual cruzamos sin precaución.

Bueno, pero no morimos. Pero pasó algo peor, las galletas salieron a volar… unas las rompimos nosotros al caer y otras fueron dadas de baja por las ruedas de los carros que pasaban por ahí. Vida triste, vida hijueputa. Nos levantamos muy preocupados, nos habíamos quedado sin la comida, primer drama que debíamos enfrentar como pareja independiente. Pues nada, contar la verdad al llegar al salón comunal. Doña Betulia nos preguntó qué había pasado que habíamos llegado sin el encargo. Ninguno quería responder, así que yo arriesgada y sincera le dije:

—EU NAO SE FALAR MUITO BEM PORTUGUES, MAIS QUERO APRENDER.

Nocherto, dijimos la verdad y esas señoras antes bravas, ni preguntaron si estábamos bien. Solo “ay que las galletas”, “ay qué vamos a hacer”, “cuál es la movida pal güiquen”, exclamaban todos los encargados de la novena. Muy triste.

Al final una señora decidió donar a la novena la natilla que había hecho para su familia. De a poquitos todos comieron, pero a nosotros dos nos tocó leer la novena como si uno tuviera la culpa de haber nacido. Igual se pasó bacano, al final hasta repartieron aguardiente las viejitas, ah pero no había plata, ah pero las galletas era lo único a nuestro alcance, ah pero chinos maricas botaron toda la plata que teníamos. Los adultos son seres horribles, pero qué agradables sujetos.

 

Eso fue todo, perdón lo paila no estoy feliz y tengo miedo de fallar en el amor. Espero que compartan estas fechas con sus seres queridos, pásenla bacano, síganle la corriente a sus tíos borrachos que si están bailando solos en la mitad de la calle ustedes bailan al lado de ellos, coman muchísimo así fresquito porque hasta marzo comiendo recalentado paila, y que tengan un año nuevo lleno de cosas bacanas, de farras, de buenas personas y de oportunidades lindas. Gracias por el amor de este año, vayan con Yepes.

Estándar

Despéguela, señora.

Buena teleparceros, esta vez no me voy a disculpar ni nada porque qué pereza. Les traigo medio pollo asado si lo quieren recibir makia si no pues me retiro de sus vidas suavecito. Hoy les traigo una historia que en mi mente está como soyadita pero demás que escribo y mera historia más aburrida que un vídeo de Luisa Fernanda W.

Esto pasó hace muchos años en Bogotá, la ciudad de la changua y el habladito de empanada caliente en la boca. Yo tenía por ahí 14 años, supongo,  y estaba en esa época de callejear de 8 de la mañana a 10 de la noche con un combo de culicagados de un popular barrio capitalino ubicado en la localidad Rafael Uribe Uribe. En ese tiempo sí se parchaba bonito en el barrio, nada de esos corotos para chatear y buscar culeo con aplicaciones chimbas.

Mi combo de socios no recuerdo si ya lo mencioné en el blog, pero digamos que sus nombres eran: Juancho, Lucho, Nelson y Javier. Nelson era el mayor, él se la pasaba engomado con esta vuelta de las ciclas (bicis suena muy roscón, qué pena con ustedes), y siempre que proponía plan era para pachar en algo relacionado con ese asunto. Un día nos dijo que nos montáramos una rampas bien chimbas  y que nos enseñaba trucos bacanos con la cicla, nosotros le dijimos que breve.

Al otro día, nos encontramos bien temprano en la mañana a ver que materiales necesitábamos para hacer las dichosas rampas. Se supone que las íbamos a hacer con madera, entonces hablamos de plata y todo eso para ir a la carpintería… ah pero cuando nos tocaba hacer carteleras para el colegio no se reportaban ni a bala.  Reunimos una plata y fuimos a cotizar unas tablas, unas puntillas y todas esas güevonadas que se nos vinieron a la cabeza.

Todo el día construyendo eso, Lucho hasta llevaba un dibujo del coroto que íbamos a hacer para guiarnos, eso sin medidas y sin ni chimba. Qué esperaban de unos pelados que estudiaban en el Marco Fidel Suárez y echaban micro en el Claret, queridos hermanos. Ya eran como las 6 de la tarde y cada uno para su casa, mamados de estar todo el día en el Tunal armando esa mierda, adelantamos resto pero decidimos seguir al otro día. Necesito que se imaginen a cinco culicagados con un reguero de tablas esperando un bus para Bochica a las 6 de la tarde… pues nos recogieron como a las 9 de la noche, en severo frío, con horror hambre, cansancio; la vida del obrero es dura, muchachos.

Ese domingo terminamos la rampa y quedó hasta chimba, no les digo mentiras. Nos trasteamos esa vuelta hasta Diana Turbay, lugar donde vivía Javier, y cuadramos tutorías con Nelson para aprender truquitos parchados en la cicla. Empezamos a ir todos los días a chimbear con esa vuelta, todos los pelados del barrio re emocionados por esa rampa nos decían que los dejáramos usarla, mera sensación del bloque nosotros desde siempre. Como resultado de la bella acogida que había tenido nuestra creación, se me ocurrió una idea muy bacana que enseguida le comenté a mis socios:

—Alquilemos esa vaina y nos hacemos la plata.

A lo que uno de ellos respondió con cara de alegría:

—Perritos sí, estamos es roncando.

Empezamos a discutir la idea mientras nos tomábamos unos refrescos congelados de $100, todos parecían estar de acuerdo y cuadramos las tarifas que íbamos a manejar. La relatoría de aquella reunión expresaba más o menos lo siguiente:

  1. La tarifa básica de la hora se iba a cobrar a 7 lks.
  2. Íbamos a hacerle un descuento a la gente del Diana porque eran parceros, para ellos la hora quedaba a 5 lks.
  3. La hora con un casco incluído costaba 7 lks 500 (para la gente del Diana no se cobraba el casco).
  4. La rampa no se podía trastear hasta muy lejos, solo por el Diana, ellos tenían que subir.

Y así, firmados los acuerdos de la asociación, pusimos en marcha nuestros planes de emprendimiento. Empezó a llegar la gente a nosotros, como lo esperábamos. Los pelados llegaban a nuestras casas y reservaban la rampa, estaban todos en la propia fiebre, eso ni vendiendo bareta les digo. A veces nos reuníamos subiendo por el parque de Marruecos y hacíamos el propio meet and greet para reservar esa vuelta.

Así pasaron como 10 días, nos habíamos hecho la plata como lo teníamos en mente. Pero como todo lo del pobre se daña con cualquier maricada pasó algo muy triste para la comunidad de Rafael Uribe Uribe. Un día, unos pelados del Tunal alquilaron la rampa que ya estaba trajeadita, nosotros breve les soltamos ese visaje y todo normal. Esa gente decidió pagar el combo que venía con el casco, muy responsables y sensatos los muchachos.

Con mis socios estábamos hablando mierda mientras ellos chimbeaban por ahí con sus ciclas, cuando siento sendo tiestazo a lo lejos y el grito de un pelado re “AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY CUANDO ESTOY PENSANDO EN TI, SE DESPIDE LA ALEGRÍA SE APROXIMA LA TRISTEZA, PENAS Y MELANCOLÍAS, EL CORAZÓN SE DILATA ME DICE QUE ES CULPA MÍA”. Mentiras, escuché mero lamento boliviano por allá, se había caído un chino marica. Todos salimos a correr a ver qué había ocurrido con aquel alma de Dios. Parceros, pues se jodió una pierna ese man, a lo bien la rodilla le quedó por allá en Providencia Alta, qué gonorrea eso se veía más paila que el vídeo porno de Luly Bossa.

El niño empezó a llorar y nosotros no sabíamos qué hacer, queríamos llamar a un adulto pero no dejábamos de pensar en el regaño que nos iban a pegar por alquilar esa mierda. Que se muera ese marica ¿no? ¿quién lo manda a ser tan güevón de pagar por una vaina hecha por pelados de 14 años? ¿para qué alquiló el casco si no le iba a proteger la pierna? ¿Por qué no se quedó en la casa lavando la loza si sabía que no servía para los rigores de la calle? Pero nada, tocó llamar al primo porque estaba que se desmayaba.

Ni nos regañaron, llevaron al peladito a un hospital y jmmm no volvimos a saber de él. En esas llegó la mamá toda angustiada a preguntarnos que qué había pasado, medio le comentamos y nos regañó, dijo que iba a embalar a nuestros viejos y tal y todos re paniqueados, todos tipo:

—Ah no madre, ahí sí me perdona pero nuestros papás no tienen la culpa de que su hijo sea tan atembado a lo bien que no sabe montar una marica cicla, cómprele rueditas y que no chimbee, qué tal.

La vieja toda azarosa nos llevó a cada uno para nuestras casas a armarle la hijueputa a nuestras mamás, antes uno le entretiene al hijo y brava. La señora habló con las mamás de todos y claro, todas re emputecidas con la vida. Faltaba yo, virgen santa yo no pedí nacer.

Llegamos al barrio y la señora me dijo “¿Dónde es su casa?” y yo re oye cálmate que no me vas a pagar el hijueputa impuesto predial. Yo qué le iba a decir dónde vivía realmente, mi mamá me mataba. Le señalé una droguería que quedaba ahí, le dije que vivíamos en el segundo piso pero que mi mamá no estaba ¿y saben qué dijo la estimada señora? “YO LA ESPERO” YO LA ESPERO NI QUÉ HIJUEPUTAS, DESPÉGUELA SEÑORA TODA AMAÑADA EN MI PEDAZO. Efectivamente doña Marina se sentó a esperar a mi mamá, quien obvio nunca iba a llegar porque esa no era mi rancha qué intensidad la gente a lo que es bien.

Como a las 8 de la noche me aburrí y le dije que ahí no era la casa, que más bien me llevara rápido a mi hogar porque mi mamá se iba a enojar que eso era secuestro, ahí montando la mía. La señora toda ofendida en vez de estar cuidando al hijo que estaba en urgencias, me llevó a mi casa. Abrió mi mamá con mera cara de recién salida de la modelo, toda emputada me gritó que dónde había estado. Habló con doña Marina, yo me puse a llorar a ver si salvaba patria o algo. Nada, perdimos socios. Mi mamá agarró el cucharón de la sopa y me pegó par tiestazos bien sentados en la cabecita, me pegó una cachetada y por eso ahora soy silvestrista.

 

Gracias por su atención mis bebés hermosos, vayan con Dios.

 

Estándar

Chirri prevenido vale por mil

Después de un par de meses me reporto de nuevo por este medio, socitos, para primero exponer la razón por la cual tengo tan abandonado el blog. Este año no comenzó de la mejor forma para mí y prefiero evitar este tipo de espacios cuando no estoy de ánimo soyadito, porque de alguna manera la idea de esto es transmitirles buena energía para que el blog se convierta en una forma de olvidarse un talsito de las preocupaciones cotidianas. En una palabra, las cuestiones que me ocupan en este momento han sido un tanto complicadas  y no he estado de ánimo bacano para venir a escribir mierda como siempre. Así que para esas personas que a veces me escriben que hace falta una nueva entrada en el blog y todas esas cuestiones, les agradezco que estén tan pendientes de esto y a la gente que de alguna forma se inquieta por lo que me sucede pues un abrazo enorme y en serio muchas gracias. A los que les vale culo pues all cups (Todo copas en inglés). 

 

Ahora sí quiero contarles un pequeña historia, aprovechando que vi un vídeo de animalitos que me hizo sentir feliz. Esto pasó hace unos años en la capital colombiana, cuando este ser de luz decidió aceptarle una invitación a unos punkeros de la Universidad Nacional.

Estaba en la Nacional escuchando temas de 1280 Almas con un grupo de conocidos, entre ellos unos punkeros todos visajosos y otros hippies de esos que llevan una mochila que huele a bareta y unos converse rayados con lapicero, habían unos raperitos y así mero sancocho. Era un viernes por la tarde y estábamos armando plan porque ya todos habían salido de clases y todas esas cuestiones. Cuando uno de los punkeros dice:

—Comamos centro hoy, perritos calientes (siempre decía “perritos calientes”, era como mi tío santandereano pero chirri).

Todos ya aburridos de darnos mala vida por allá en el chorro, cuando no estaba tan puteado por las niñas de los Andes que se toman una club Colombia y empiezan a repartir chéchere como si fuera una novena; lo pensamos seriamente. Entonces decidimos que no íbamos a tomar al centro, nos fuimos para un potrero saliendo de Bogotá sabrá Dios dónde. ¿Por qué por allá? No jé Ernejto no jé, el caso es que un amigo conocía por allá y dijo que era relajado.

Cogimos un cheto, en ese tiempo nos llevaron como por tres mil pesos a unas diez personas. Es que esos conductores de antes sí eran gente que le ponía el alma. Por allá en la puta mierda nos bajamos y caminamos como una hora, ya habíamos comprado Eduardo III, bareta y resto de maricadas, chirri prevenido vale por mil decía Arthur Schopenhauer en  El arte de tener razón. 

Llegamos por allá como a una montaña que daba a una especie de pueblito, no tengo idea de dónde estábamos, pero hacía más frío que en el pecho de Higuaín. Un pelado llevaba una carpa, dizque durmiéramos ahí todos y que pasáramos la noche por allá bien creisis. Todos copiaron y bueno, nos quedamos. Prendimos una fogata con la llama de nuestro amor.

A eso de las 8 de la noche nos pusimos a beber como si no hubiera un mañana, no nos tomamos el Palacio de Justicia porque estábamos en la puta mierda y qué pereza. Hicimos un círculo y empezaron a rotar baretos, un grupito trillaba, otro grupito armaba, otro pegaba, otro sellaba, otro tacaba, otro carburaba y todos lo rulaban. La mera escuela de arquitectura mi socio se ganó el premio Compartir al Maestro y todo.

Cuando ya estábamos un poquito llevados de la cabecita un amigo dijo lo siguiente:

—Marica caminen que por allí hay unas casas abandonadas.

Todos locos, parceros, yo ya ni sentía la traba. Como cuando uno está tan loco que se malviaja solo porque siente que está hablando muy despacito suave suavecito y parece que estuviera encerrado en el corazón. Chirri problems. Ya todos estábamos paila, me acuerdo que un socio me dijo “Veo Kathe será que si uno mete la verga al congelador se le parte”, así cuestionamientos re brutales. A pesar de todo fuimos a las dichosas casas abandonadas porque ya qué hijueputas.

Llegamos y empezamos a recorrer una de las casas, yo tenía resto de miedo pero no kopeo de bisajez analiso realidadez. Cuando estábamos por ahí grita un amigo:

-LE DICEN LA ROMPE CORAZONES FALSAS ILUSIONEEEEEEEES

Mentiras, nos llamó, que fuéramos rápido a ver una vuelta. Él tenía una linterna re visajosa y cuando llegamos la encendió apuntando hacia una pared. Nos decía “¿Qué es eso, marica?”. Y todos re locos no sabíamos qué era, era como una sombra toda sospechosa, qué angustia. Yo no captaba ni mierda, estaba toda ida por allá recordando mi vida en el vientre de mi vieja. Todos estábamos sorprendidos, como un estudiante de los Andes cuando se va de farra con los compañeros de la universidad y no lo matan. Cuando tan, se mueve la sombra. No era una sombra, era un señor orinando en la pared. Virgen santa.

Amigos pues todos trabados nos empezamos a reír muchísimo, eso que uno se ríe tanto que se le olvida la razón de tanta felicidad. Ese señor se emputó y empezó a tirarnos palos y piedras que encontraba por ahí, ni siquiera se guardó el órgano para copular y orinar. Recuerdo que me dio mucha risa porque mi amigo gritaba como una niña

-PERRO TIENE EL CHIMBO POR FUERA JKKSAHDJASHDAJKJAHSDJA-, exclamaba.

Salimos corriendo y perdimos a ese señor, después ya nos fuimos a dormir en esa carpa que ni idea de por qué la habían llevado. Una amiga que estaba toda borracha me decía:

-Kathe hágase a la entradita por si viene ese man que a mí me da miedo que me haga algo.

Qué tal la hijueputa, como si este ser humano no tuviera razones para vivir. Al otro día no vimos a ese señor de nuevo y todo siguió muy tranquilo. Eso era todo, amigos, qué pena con ustedes, que tengan un domingo severo.

 

 

 

 

Estándar

Medellín Paradise

Q’hubo chinitos, espero que estén muy bien, que hayan comenzado el año con buena energía y que aún les quede calentado de la cena de año nuevo. Me disculpo por no haber escrito otra entrada en el mes de diciembre, cosa que prometí, pero estuve algo ocupada y no me quedó tiempo de venir por acá. La cuestión es que antes de comenzar la historia que les traigo hoy, quisiera agradecer a las personas que están pendientes de este blog, que se toman el tiempo de hacer sus comentarios, de compartir con sus conocidos otro blog marica, y bueno, ojalá este año les traiga cosas muy bonitas a cada uno de ustedes y a sus seres queridos.

Esta historia es muy cortita según la recuerdo, pero ustedes saben que yo hablo mucha mierda y probablemente me extienda bastante. No voy a dar fecha aproximada porque tal vez la embarre ya que no recuerdo con precisión en qué tiempo ocurrió esto, pero para situarlos un poco basta decirles que yo tenía como 6 años de edad o algo así, el hecho es que era una niñita.

En aquel entonces me encontraba en Medellín con toda mi familia materna que es de la región antioqueña, no recuerdo muy bien si yo ya estaba viviendo allá o simplemente habíamos ido de visita, pero no es un dato importante. Lo que sí sé con seguridad es que era semana santa, que como ya saben es un periodo de conmemoración religiosa importante para la familia colombiana tradicional, no todas las familias hacen actividades litúrgicas esa semana pero sí la mayoría tiene una idea de esta semana como un tiempo de reflexión, oración y todas estas cuestiones. Vale la pena la aclaración porque ahorita salen los niños estos que son mutaciones de los fans de Kudai fusionados con Roberta de RBD a decir que ya nadie conmemora eso, que desde la constitución del 91 todo cambió y ahora le oran a La Pachamama cuando la novia tiene un retraso, que esa tradición religiosa es un invento para quitarles el derecho de ser ellos mismos y ejercer su sexualidad tirando con cualquiera sin temor a ser llamados estudiantes de la Sergio Arboleda; peeeeero cuando les dan la semanita de receso se alegran tanto que uno se los imagina en cualquier Subway o Starbucks discutiendo con sus amigos temas de gran relevancia religiosa tipo:

 

—Me afectó mal  güevón, o sea marica, cómo Judas güevón va a vender a sus amigos, parce, o sea güevón dañó la amistad mal güevón.

—Total marica ¿viste lo que hizo Pedro también? no güevón, mal mal, esos Pedros siempre son así güevón, como a dársela güevón de mucha vaina gëvón y no marica, real no son nadie güevón.

—Claro marica, aparte Yisus güevón era una calidad de man güevón, marica es de esos manes que güevón te invitan a la 85 güevón y sales super loco güevón así re geordie shore marica super cool. Aparte el man marica era super churro, o sea güevón con ese porte de Jared Leto o sea güevón a lo bien es increíble que paila marica me afectó mal también güevón.

 

Espero que hayan leído ese pequeño diálogo como si tuvieran media empanada caliente en la boca cual gomelito bogotano porque si no es así perdí quince minutos de mi vida tratando de hacer eso creíble… pelados, esta maricada de relación no va a funcionar si solo yo pongo de mi parte. Yo los amo pero tampoco, las relaciones no son de una sola persona.

En fin, la casa de mis abuelos en Medellín en ese tiempo solo tenía un piso, pero ya estaban construyendo el segundo, estaban echando plancha y todas esas cosas. Arriba se hacían los asados ahí en ese apartamento que estaban empezando a hacer, entonces eso estaba en obra negra y habían montañitas de arena, de cemento, habían ladrillos por ahí, en fin. Mis primos y yo nos subíamos toda la tarde a la “terraza” a jugar a los sicarios y a las prepagos porque qué más se hace en Medallo quién lo vive es quien lo goza, ome hijueputa Medellín Paradise gonorrea ome gonorrea flete manga sacapuntas arepa escalas. La vaina es que no había tanto presupuesto y mi primo que era el sicario que en las noches era narco me mandó a poner  unas tetas pues hechas con las medias que mi abuelita tenía colgadas en las cuerdas. Eso mis primas hasta se pusieron culos de camisetas de mi tío embutidas en el pantalón. Una maravilla les digo. Estábamos jugando cuando mi primo, de unos 6 años también, en su bicicleta que para nosotros era una moto, me apuntó con un palo y me dijo:

—¿QUÉ TE PASA PUES OME MALPARIDA QUE NO CONTESTAS? YO TE PUSE LAS TETAS Y YO TE LAS PUEDO QUITAR PIROBA.

Eh ave maría yo metida en el papel de prepago con tetas de medias le respondí:

—NO ME MATES OME YEISON QUE YO SOY TUYA ESAS TETAS SON TUYAS OME TE LO JURO.

Estaba pronunciando yo esas palabras cuando sube mi mamá y nos dice:

—NO LA MATES HIJUEPUTA YEISON OME YO TE PAGO LAS CUOTAS QUE FALTAN DE LAS TETAS DE LA NIÑA PERO NO ME LA MATÉS.

No es cierto, mi mamá pegó el grito en el cielo, que qué estábamos haciendo, que qué eran esos juegos, que qué nos pasaba. Y qué le íbamos a decir, si estábamos como 5 niñas de 6 años con tetas y culos falsos diciéndole al sicario de mi primo que iba en una bicicleta rosada que no nos matara. Ya caímos.

Aquí vale la pena aclarar algo para la gente que no es colombiana y lee el blog, y para quienes son colombianos y pueden sentirse agredidos. La reputación que tiene Colombia en muchas partes del mundo es esa, de sicarios, prostitutas, droga, violencia, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los acontecimientos que se han dado en la historia de nuestro país, han creado unos estereotipos de los cuales es difícil desligarse cuando los medios masivos constantemente los reproducen a través de novelas y películas, por ejemplo, que  muchas veces crean una idea errónea de la población colombiana que en su mayoría es ajena a ese tipo de cuestiones. Los niños fácilmente viendo televisión y esos programas que se producen al interior de Colombia, e incluso en el exterior, toman como modelo esas conductas. Con lo que escribo no tengo la intención de generar ese tipo de comportamientos ni de reforzar aquellos estereotipos, en lo absoluto, de hecho espero quede claro que muchos colombianos, la mayoría diría yo, no nos sentimos para nada orgullosos de ese asunto; solamente les comento algo de mi vida, según lo recuerdo, procurando escribir las cosas tal cual pasaron. Espero nadie se sienta ofendido, ni los colombianos en general, ni la gente de Antioquia en particular. 

Continuemos después de ese aviso parroquial que también aplica a cualquier persona que pueda sentirse ofendida.

El hecho es que mi mamá casi se muere cuando nos vio en esas, imagínense nosotros jugando a esas cosas en Semana Santa, casi nos lavan los cucos con agua bendita.  Mi mamá le contó a mi abuela y a toda la familia, entonces ellos decidieron que como castigo no nos iban a llevar a misa. AH NO MAMI MERO CASTIGO TAN HIJUEPUTA, VEO PUES ENTONCES LE LLENO LAS TETIKS A MI PRIMA CON LA SILICONA PARA PEGAR LAS LUCES DE NAVIDAD, A VER SI DE PRONTO HASTA ME PROHÍBE LAVAR LA LOZA.

Nosotros todos desconcertados nos quedamos en la casa lo más bacano viendo muñequitos, una putería. En esos canales de la perubólica estaban dando el Gato Félix y nosotros contentos ahí pillando esa cuquería de programa. Ese capítulo fue muy curioso porque por alguna razón, el gatico se tiró desde una avión con una sombrilla abierta y cayó suavecito, qué chimba “¿Por qué no hacemos eso mientras llegan de misa?”, les dije. Pero qué idea tan espectacular, Katherine.

Todos dijeron que sí, mejor dicho, hasta la vecina quería jugar con nosotros. Nos subimos pues al segundo piso calculando la altura de la casa y sí, estaba como suave. Pues si el Gato Félix se había tirado desde un avión, por qué nosotros no podíamos tirarnos de un segundo piso. Medellín innovando desde siempre. Pero ojo, uno es creativo pero no güevón, al menos no tanto. Decidimos ensayar los saltos primero lanzándonos desde una de las montañitas de ladrillos que habían por ahí. Todo perfecto, abrimos esa sombrilla y uno caía suavecitico, prueba superada.

Era momento de probar finura desde el segundo piso ya, qué hijueputas. “Hágale Katherine primero que fue la que se inventó el juego”, gritaron todos. Ay chinitos, el miedo se caga del susto cuando lo miro a los ojos. Les dije que bueno, que severas gallinas. Abrí la sombrilla y la puse como un metro arriba de mi cabeza, la agarré fuerte, me acerqué al borde de la terraza que daba a la calle, calculé el ángulo para caer encima de otra montañita de arena que había en el primer piso y me tiré sin pensarlo. Jueputa, pues caí parada durísimo, las plantas de los pies se me quemaron, sentía cosquillas por las piernas, me puse pálida del tiestazo ni siquiera caí en el arenero ese. Pero regia, sin demostrar dolor le dije a mis primos desde abajo.

 

—USH QUÉ CHIMBA, TÍRESE YESICA QUE SE SIENTE CERTERO USH

 

Claro, marica tampoco era. Yo no me iba a quedar ahí llorando sola, ah no señor. Yesica se tiró, ella sí quedó enterrada en la arena, ella sí lloró como si no hubiera un mañana. Quejetas, boba, inmadura, chilletas. Todos empezamos a cantarle ese tema que dice:

 

—MAMIIII YO ME SIENTO TUYO YO SÉ QUE TÚ TE SIENTES MÍA, DILE AL NOVIECITO TUYO QUE CON ÉL TE SIENTES FRÍA.

Mentiras, empezamos a cantar:

—CHILLETAS, CHILLETAS, ALÍSTEME LA MALETA QUE ME VOY PA’ SABANETA.

 

El mero cantico provinciano. Estábamos riéndonos tanto que a mí se me olvidó el tiestazo que me dí, todos muy felices cuando mi prima sale corriendo a abrazar a mi tía, pues ya habían llegado. Claro, Yesica era re quejetas en serio, les contó todo y mero regaño. Mi mamá se me acerca y me mete un palmadón que virgen santa y yo como “OIE OIE YEGAZ DE RESAR A PEGARLE A THU RETHOÑO?????  A YIOSITO NO LE GUSTHA ESTO VASTA DE TANTA HIMPOCREZIA”.

Así terminó ese día de semana santa. Definitivamente uno es mera Barbie Girl y es lo que quiere ser, por la mañana era una prepago de Envigado y en la tarde el Gato Félix ¿ah? qué más le pide uno a la vida.

 

Eso era todo, amiguitos, perdón por quitarles el tiempo. Vayan con dios mis amores.

 

 

 

 

 

 

 

 

Estándar

¿Ves esta sonrisa? es falsa.

Mis chinitos, esta vez sí me di garra con el abandono. Ya no hay cuarto de pollo asado que valga, no hay pedacito de ponqué de bautizo que remedie el daño que les causé, pero qué hijueputas. Después de todos estos meses vengo a compartirles una historia pequeñita pero con amor. Mi papá siempre decía “Téngame paciencia que yo me pongo al día con cuota alimentaria este mes”, y siempre era mentira, pero no está de más prometerles al menos otra entradita este mes. Bueno, ya qué hijuemadres, que perdón que all cups (todo copas en inglés), que no vuelve a pasar, que los amo, que me duele mucho que las cosas se hayan dado así etc. En fin.

No recuerdo el año ni nada, tengo recuerdos muy vagos de esa época, pero hace mucho tiempo ya yo vivía en un barrio netico al sur de la capital colombiana con mis primos, unos tíos, mi vieja y mi hermano, vivíamos parchado pero siempre habían diferencias notables entre nosotros. Básicamente mis tíos les regalaban a mis primos cositas bacanas y pues mi mamá qué les digo, una vez me regaló una matera, 100% real no fake.

En fin, mis primos eran una boleta de seres humanos, de esos niños que salían a montar bicicleta y no la rotaban, una vez le dije a Jhonatan, el mayor, que me prestara la bicicleta para dar un rolis por la cuadra más percha del barrio y me dijo que no porque se le gastaban las llantas, calculen el nivel de malparidito. La cuestión es que a ellos tres les daban todo lo que querían y pues a mi mamá tocaba trabajarla hasta para que me dejara pedir fiada una gomita.

Una de muchas veces, mi tío llegó a la casa con una bolsa de dulces para mis primos y claro, yo estaba de mal genio porque paila, mi mamá lo más neto que nos compraba eran las arvejas para desgranar, mi mamá me hubiera puesto Beatriz para haber nacido con 86 años de una vez qué maricada. El caso es que mis primos comenzaron ahí a mostrarnos a mi hermano y a mí los dulces y yo “ay sisas severo chinito re hijueputa ¿ves esta sonrisa? es falsa”. Pero muchachos, pillé y había una cajita bellísima de chicles, pero una vaina muy curiosita yo quedé toda enamorada y en el corazón nadie manda.

Los pelados por ahí se comieron unos dulces mientras yo observaba, analizaba y callaba. Cuando por fin se fueron para la habitación yo marqué que habían escondido la bolsa con los dulces restantes debajo de la cama, así que suavecito despacio entré a la habitación a ver si podía tomar algunas golosinas para un estudio sobre la glucosa que tenía en mente.

Entré al cuarto, le subí el volumen al radio pa’que nadie se enterara de lo que iba a hacel. Mentiras, pues entré y suavecito saqué la bolsa sin hacer mucho ruido, me dispuse a abrirla a ver qué resultaba de aquella operación. Amigos, pues vi la cajita de chicles intacta, no se habían comido ninguno y pues mera felicidad, yo estaba más feliz que Carlos Vives cuando se encuentra plata en una chaqueta que hace rato no se ponía. Tomé la cajita y me pudo más el antojo, dije “pues bueh qué hijuemadres, será comerme uno por el esfuerzo que hice para llegar hasta aquí. Gracias, mamá, si no fuera por sumercé no lo hubiera logrado”. Abrí la cajita y me puse un chicle en la boca, eran de canela y estaban picantes así como paila, yo pensé que eran más ricos por la cajita tan bella que los guardaba; eso parecía una estudiante promedio de esas universidades privadas donde cobran por respirar en la cafetería, bonitas por fuera pero maluquitas por dentro. En fin, estaba yo saboreando esa vuelta cuando siento que mi primo dice lo siguiente:

 

“SI TU MARIDO NO TE QUIEREEEEEEEEEE QUIEREEEEEE BEIBE”.

 

Mentiras, ya portando la seriedad me dijo:

—KATHERINEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE QUÉ ESTÁ HACIENDOOOOOOOO ¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ MIS DULCES!

Y yo para romper el hielo dije:

—Sí mira ¿quieres ganar dinero sin salir de tu casa? ¿quieres ser tu propio jefe?

No es cierto, no dije nada, en un acto de desesperación y makiabilidad abrí la caja de nuevo y me eché todos los chicles a la boca y los que corren. Muchachos, como a los dos segundos mi boca estaba re “SE PRENDIÓ MUCHO ESTA MIERDA”, me empezó a quemar esa chimbada, pero nada, como buena guerrerita de dios no escupí porque antes muerta que humillada. Me hice detrás del comedor y me rodearon, parceros. Mi tío, mi mamá y mis primos gritaban “ESCUPA LOS CHICLES” y yo “JAMÁÁÁÁAÁÁS ME VERÁN CAER GONORREAS”. Pero ya no sentía la boca, me tocó escupir la merca, muchachos. Fue una vaina muy traumática, era hora de dar explicaciones a la familia. Me paré derechita y le dije a mi tío lo siguiente:

—Tío, esos dulces estaban muy malucos.

Morí con honor, mi mamá me calentó la parte exterior de mi boquita con un palmadón que ni les cuento. No les puedo decir que valió la pena porque esos chicles estaban más feos que gastarse el sueldo pagando deudas. Pero ahí seguimos en la lucha, no volví a hacer ese tipo de operativos antinarcóticos, pero seguimos en la lucha.

 

Eso era todo, teleparceros. Perdón por nacer, por la baja calidad y por todas esas cosas que hago mientras existo. Pillamos.

 

 

 

Estándar