Despéguela, señora.

Buena teleparceros, esta vez no me voy a disculpar ni nada porque qué pereza. Les traigo medio pollo asado si lo quieren recibir makia si no pues me retiro de sus vidas suavecito. Hoy les traigo una historia que en mi mente está como soyadita pero demás que escribo y mera historia más aburrida que un vídeo de Luisa Fernanda W.

Esto pasó hace muchos años en Bogotá, la ciudad de la changua y el habladito de empanada caliente en la boca. Yo tenía por ahí 14 años, supongo,  y estaba en esa época de callejear de 8 de la mañana a 10 de la noche con un combo de culicagados de un popular barrio capitalino ubicado en la localidad Rafael Uribe Uribe. En ese tiempo sí se parchaba bonito en el barrio, nada de esos corotos para chatear y buscar culeo con aplicaciones chimbas.

Mi combo de socios no recuerdo si ya lo mencioné en el blog, pero digamos que sus nombres eran: Juancho, Lucho, Nelson y Javier. Nelson era el mayor, él se la pasaba engomado con esta vuelta de las ciclas (bicis suena muy roscón, qué pena con ustedes), y siempre que proponía plan era para pachar en algo relacionado con ese asunto. Un día nos dijo que nos montáramos una rampas bien chimbas  y que nos enseñaba trucos bacanos con la cicla, nosotros le dijimos que breve.

Al otro día, nos encontramos bien temprano en la mañana a ver que materiales necesitábamos para hacer las dichosas rampas. Se supone que las íbamos a hacer con madera, entonces hablamos de plata y todo eso para ir a la carpintería… ah pero cuando nos tocaba hacer carteleras para el colegio no se reportaban ni a bala.  Reunimos una plata y fuimos a cotizar unas tablas, unas puntillas y todas esas güevonadas que se nos vinieron a la cabeza.

Todo el día construyendo eso, Lucho hasta llevaba un dibujo del coroto que íbamos a hacer para guiarnos, eso sin medidas y sin ni chimba. Qué esperaban de unos pelados que estudiaban en el Marco Fidel Suárez y echaban micro en el Claret, queridos hermanos. Ya eran como las 6 de la tarde y cada uno para su casa, mamados de estar todo el día en el Tunal armando esa mierda, adelantamos resto pero decidimos seguir al otro día. Necesito que se imaginen a cinco culicagados con un reguero de tablas esperando un bus para Bochica a las 6 de la tarde… pues nos recogieron como a las 9 de la noche, en severo frío, con horror hambre, cansancio; la vida del obrero es dura, muchachos.

Ese domingo terminamos la rampa y quedó hasta chimba, no les digo mentiras. Nos trasteamos esa vuelta hasta Diana Turbay, lugar donde vivía Javier, y cuadramos tutorías con Nelson para aprender truquitos parchados en la cicla. Empezamos a ir todos los días a chimbear con esa vuelta, todos los pelados del barrio re emocionados por esa rampa nos decían que los dejáramos usarla, mera sensación del bloque nosotros desde siempre. Como resultado de la bella acogida que había tenido nuestra creación, se me ocurrió una idea muy bacana que enseguida le comenté a mis socios:

—Alquilemos esa vaina y nos hacemos la plata.

A lo que uno de ellos respondió con cara de alegría:

—Perritos sí, estamos es roncando.

Empezamos a discutir la idea mientras nos tomábamos unos refrescos congelados de $100, todos parecían estar de acuerdo y cuadramos las tarifas que íbamos a manejar. La relatoría de aquella reunión expresaba más o menos lo siguiente:

  1. La tarifa básica de la hora se iba a cobrar a 7 lks.
  2. Íbamos a hacerle un descuento a la gente del Diana porque eran parceros, para ellos la hora quedaba a 5 lks.
  3. La hora con un casco incluído costaba 7 lks 500 (para la gente del Diana no se cobraba el casco).
  4. La rampa no se podía trastear hasta muy lejos, solo por el Diana, ellos tenían que subir.

Y así, firmados los acuerdos de la asociación, pusimos en marcha nuestros planes de emprendimiento. Empezó a llegar la gente a nosotros, como lo esperábamos. Los pelados llegaban a nuestras casas y reservaban la rampa, estaban todos en la propia fiebre, eso ni vendiendo bareta les digo. A veces nos reuníamos subiendo por el parque de Marruecos y hacíamos el propio meet and greet para reservar esa vuelta.

Así pasaron como 10 días, nos habíamos hecho la plata como lo teníamos en mente. Pero como todo lo del pobre se daña con cualquier maricada pasó algo muy triste para la comunidad de Rafael Uribe Uribe. Un día, unos pelados del Tunal alquilaron la rampa que ya estaba trajeadita, nosotros breve les soltamos ese visaje y todo normal. Esa gente decidió pagar el combo que venía con el casco, muy responsables y sensatos los muchachos.

Con mis socios estábamos hablando mierda mientras ellos chimbeaban por ahí con sus ciclas, cuando siento sendo tiestazo a lo lejos y el grito de un pelado re “AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY CUANDO ESTOY PENSANDO EN TI, SE DESPIDE LA ALEGRÍA SE APROXIMA LA TRISTEZA, PENAS Y MELANCOLÍAS, EL CORAZÓN SE DILATA ME DICE QUE ES CULPA MÍA”. Mentiras, escuché mero lamento boliviano por allá, se había caído un chino marica. Todos salimos a correr a ver qué había ocurrido con aquel alma de Dios. Parceros, pues se jodió una pierna ese man, a lo bien la rodilla le quedó por allá en Providencia Alta, qué gonorrea eso se veía más paila que el vídeo porno de Luly Bossa.

El niño empezó a llorar y nosotros no sabíamos qué hacer, queríamos llamar a un adulto pero no dejábamos de pensar en el regaño que nos iban a pegar por alquilar esa mierda. Que se muera ese marica ¿no? ¿quién lo manda a ser tan güevón de pagar por una vaina hecha por pelados de 14 años? ¿para qué alquiló el casco si no le iba a proteger la pierna? ¿Por qué no se quedó en la casa lavando la loza si sabía que no servía para los rigores de la calle? Pero nada, tocó llamar al primo porque estaba que se desmayaba.

Ni nos regañaron, llevaron al peladito a un hospital y jmmm no volvimos a saber de él. En esas llegó la mamá toda angustiada a preguntarnos que qué había pasado, medio le comentamos y nos regañó, dijo que iba a embalar a nuestros viejos y tal y todos re paniqueados, todos tipo:

—Ah no madre, ahí sí me perdona pero nuestros papás no tienen la culpa de que su hijo sea tan atembado a lo bien que no sabe montar una marica cicla, cómprele rueditas y que no chimbee, qué tal.

La vieja toda azarosa nos llevó a cada uno para nuestras casas a armarle la hijueputa a nuestras mamás, antes uno le entretiene al hijo y brava. La señora habló con las mamás de todos y claro, todas re emputecidas con la vida. Faltaba yo, virgen santa yo no pedí nacer.

Llegamos al barrio y la señora me dijo “¿Dónde es su casa?” y yo re oye cálmate que no me vas a pagar el hijueputa impuesto predial. Yo qué le iba a decir dónde vivía realmente, mi mamá me mataba. Le señalé una droguería que quedaba ahí, le dije que vivíamos en el segundo piso pero que mi mamá no estaba ¿y saben qué dijo la estimada señora? “YO LA ESPERO” YO LA ESPERO NI QUÉ HIJUEPUTAS, DESPÉGUELA SEÑORA TODA AMAÑADA EN MI PEDAZO. Efectivamente doña Marina se sentó a esperar a mi mamá, quien obvio nunca iba a llegar porque esa no era mi rancha qué intensidad la gente a lo que es bien.

Como a las 8 de la noche me aburrí y le dije que ahí no era la casa, que más bien me llevara rápido a mi hogar porque mi mamá se iba a enojar que eso era secuestro, ahí montando la mía. La señora toda ofendida en vez de estar cuidando al hijo que estaba en urgencias, me llevó a mi casa. Abrió mi mamá con mera cara de recién salida de la modelo, toda emputada me gritó que dónde había estado. Habló con doña Marina, yo me puse a llorar a ver si salvaba patria o algo. Nada, perdimos socios. Mi mamá agarró el cucharón de la sopa y me pegó par tiestazos bien sentados en la cabecita, me pegó una cachetada y por eso ahora soy silvestrista.

 

Gracias por su atención mis bebés hermosos, vayan con Dios.

 

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Chirri prevenido vale por mil

Después de un par de meses me reporto de nuevo por este medio, socitos, para primero exponer la razón por la cual tengo tan abandonado el blog. Este año no comenzó de la mejor forma para mí y prefiero evitar este tipo de espacios cuando no estoy de ánimo soyadito, porque de alguna manera la idea de esto es transmitirles buena energía para que el blog se convierta en una forma de olvidarse un talsito de las preocupaciones cotidianas. En una palabra, las cuestiones que me ocupan en este momento han sido un tanto complicadas  y no he estado de ánimo bacano para venir a escribir mierda como siempre. Así que para esas personas que a veces me escriben que hace falta una nueva entrada en el blog y todas esas cuestiones, les agradezco que estén tan pendientes de esto y a la gente que de alguna forma se inquieta por lo que me sucede pues un abrazo enorme y en serio muchas gracias. A los que les vale culo pues all cups (Todo copas en inglés). 

 

Ahora sí quiero contarles un pequeña historia, aprovechando que vi un vídeo de animalitos que me hizo sentir feliz. Esto pasó hace unos años en la capital colombiana, cuando este ser de luz decidió aceptarle una invitación a unos punkeros de la Universidad Nacional.

Estaba en la Nacional escuchando temas de 1280 Almas con un grupo de conocidos, entre ellos unos punkeros todos visajosos y otros hippies de esos que llevan una mochila que huele a bareta y unos converse rayados con lapicero, habían unos raperitos y así mero sancocho. Era un viernes por la tarde y estábamos armando plan porque ya todos habían salido de clases y todas esas cuestiones. Cuando uno de los punkeros dice:

—Comamos centro hoy, perritos calientes (siempre decía “perritos calientes”, era como mi tío santandereano pero chirri).

Todos ya aburridos de darnos mala vida por allá en el chorro, cuando no estaba tan puteado por las niñas de los Andes que se toman una club Colombia y empiezan a repartir chéchere como si fuera una novena; lo pensamos seriamente. Entonces decidimos que no íbamos a tomar al centro, nos fuimos para un potrero saliendo de Bogotá sabrá Dios dónde. ¿Por qué por allá? No jé Ernejto no jé, el caso es que un amigo conocía por allá y dijo que era relajado.

Cogimos un cheto, en ese tiempo nos llevaron como por tres mil pesos a unas diez personas. Es que esos conductores de antes sí eran gente que le ponía el alma. Por allá en la puta mierda nos bajamos y caminamos como una hora, ya habíamos comprado Eduardo III, bareta y resto de maricadas, chirri prevenido vale por mil decía Arthur Schopenhauer en  El arte de tener razón. 

Llegamos por allá como a una montaña que daba a una especie de pueblito, no tengo idea de dónde estábamos, pero hacía más frío que en el pecho de Higuaín. Un pelado llevaba una carpa, dizque durmiéramos ahí todos y que pasáramos la noche por allá bien creisis. Todos copiaron y bueno, nos quedamos. Prendimos una fogata con la llama de nuestro amor.

A eso de las 8 de la noche nos pusimos a beber como si no hubiera un mañana, no nos tomamos el Palacio de Justicia porque estábamos en la puta mierda y qué pereza. Hicimos un círculo y empezaron a rotar baretos, un grupito trillaba, otro grupito armaba, otro pegaba, otro sellaba, otro tacaba, otro carburaba y todos lo rulaban. La mera escuela de arquitectura mi socio se ganó el premio Compartir al Maestro y todo.

Cuando ya estábamos un poquito llevados de la cabecita un amigo dijo lo siguiente:

—Marica caminen que por allí hay unas casas abandonadas.

Todos locos, parceros, yo ya ni sentía la traba. Como cuando uno está tan loco que se malviaja solo porque siente que está hablando muy despacito suave suavecito y parece que estuviera encerrado en el corazón. Chirri problems. Ya todos estábamos paila, me acuerdo que un socio me dijo “Veo Kathe será que si uno mete la verga al congelador se le parte”, así cuestionamientos re brutales. A pesar de todo fuimos a las dichosas casas abandonadas porque ya qué hijueputas.

Llegamos y empezamos a recorrer una de las casas, yo tenía resto de miedo pero no kopeo de bisajez analiso realidadez. Cuando estábamos por ahí grita un amigo:

-LE DICEN LA ROMPE CORAZONES FALSAS ILUSIONEEEEEEEES

Mentiras, nos llamó, que fuéramos rápido a ver una vuelta. Él tenía una linterna re visajosa y cuando llegamos la encendió apuntando hacia una pared. Nos decía “¿Qué es eso, marica?”. Y todos re locos no sabíamos qué era, era como una sombra toda sospechosa, qué angustia. Yo no captaba ni mierda, estaba toda ida por allá recordando mi vida en el vientre de mi vieja. Todos estábamos sorprendidos, como un estudiante de los Andes cuando se va de farra con los compañeros de la universidad y no lo matan. Cuando tan, se mueve la sombra. No era una sombra, era un señor orinando en la pared. Virgen santa.

Amigos pues todos trabados nos empezamos a reír muchísimo, eso que uno se ríe tanto que se le olvida la razón de tanta felicidad. Ese señor se emputó y empezó a tirarnos palos y piedras que encontraba por ahí, ni siquiera se guardó el órgano para copular y orinar. Recuerdo que me dio mucha risa porque mi amigo gritaba como una niña

-PERRO TIENE EL CHIMBO POR FUERA JKKSAHDJASHDAJKJAHSDJA-, exclamaba.

Salimos corriendo y perdimos a ese señor, después ya nos fuimos a dormir en esa carpa que ni idea de por qué la habían llevado. Una amiga que estaba toda borracha me decía:

-Kathe hágase a la entradita por si viene ese man que a mí me da miedo que me haga algo.

Qué tal la hijueputa, como si este ser humano no tuviera razones para vivir. Al otro día no vimos a ese señor de nuevo y todo siguió muy tranquilo. Eso era todo, amigos, qué pena con ustedes, que tengan un domingo severo.

 

 

 

 

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Medellín Paradise

Q’hubo chinitos, espero que estén muy bien, que hayan comenzado el año con buena energía y que aún les quede calentado de la cena de año nuevo. Me disculpo por no haber escrito otra entrada en el mes de diciembre, cosa que prometí, pero estuve algo ocupada y no me quedó tiempo de venir por acá. La cuestión es que antes de comenzar la historia que les traigo hoy, quisiera agradecer a las personas que están pendientes de este blog, que se toman el tiempo de hacer sus comentarios, de compartir con sus conocidos otro blog marica, y bueno, ojalá este año les traiga cosas muy bonitas a cada uno de ustedes y a sus seres queridos.

Esta historia es muy cortita según la recuerdo, pero ustedes saben que yo hablo mucha mierda y probablemente me extienda bastante. No voy a dar fecha aproximada porque tal vez la embarre ya que no recuerdo con precisión en qué tiempo ocurrió esto, pero para situarlos un poco basta decirles que yo tenía como 6 años de edad o algo así, el hecho es que era una niñita.

En aquel entonces me encontraba en Medellín con toda mi familia materna que es de la región antioqueña, no recuerdo muy bien si yo ya estaba viviendo allá o simplemente habíamos ido de visita, pero no es un dato importante. Lo que sí sé con seguridad es que era semana santa, que como ya saben es un periodo de conmemoración religiosa importante para la familia colombiana tradicional, no todas las familias hacen actividades litúrgicas esa semana pero sí la mayoría tiene una idea de esta semana como un tiempo de reflexión, oración y todas estas cuestiones. Vale la pena la aclaración porque ahorita salen los niños estos que son mutaciones de los fans de Kudai fusionados con Roberta de RBD a decir que ya nadie conmemora eso, que desde la constitución del 91 todo cambió y ahora le oran a La Pachamama cuando la novia tiene un retraso, que esa tradición religiosa es un invento para quitarles el derecho de ser ellos mismos y ejercer su sexualidad tirando con cualquiera sin temor a ser llamados estudiantes de la Sergio Arboleda; peeeeero cuando les dan la semanita de receso se alegran tanto que uno se los imagina en cualquier Subway o Starbucks discutiendo con sus amigos temas de gran relevancia religiosa tipo:

 

—Me afectó mal  güevón, o sea marica, cómo Judas güevón va a vender a sus amigos, parce, o sea güevón dañó la amistad mal güevón.

—Total marica ¿viste lo que hizo Pedro también? no güevón, mal mal, esos Pedros siempre son así güevón, como a dársela güevón de mucha vaina gëvón y no marica, real no son nadie güevón.

—Claro marica, aparte Yisus güevón era una calidad de man güevón, marica es de esos manes que güevón te invitan a la 85 güevón y sales super loco güevón así re geordie shore marica super cool. Aparte el man marica era super churro, o sea güevón con ese porte de Jared Leto o sea güevón a lo bien es increíble que paila marica me afectó mal también güevón.

 

Espero que hayan leído ese pequeño diálogo como si tuvieran media empanada caliente en la boca cual gomelito bogotano porque si no es así perdí quince minutos de mi vida tratando de hacer eso creíble… pelados, esta maricada de relación no va a funcionar si solo yo pongo de mi parte. Yo los amo pero tampoco, las relaciones no son de una sola persona.

En fin, la casa de mis abuelos en Medellín en ese tiempo solo tenía un piso, pero ya estaban construyendo el segundo, estaban echando plancha y todas esas cosas. Arriba se hacían los asados ahí en ese apartamento que estaban empezando a hacer, entonces eso estaba en obra negra y habían montañitas de arena, de cemento, habían ladrillos por ahí, en fin. Mis primos y yo nos subíamos toda la tarde a la “terraza” a jugar a los sicarios y a las prepagos porque qué más se hace en Medallo quién lo vive es quien lo goza, ome hijueputa Medellín Paradise gonorrea ome gonorrea flete manga sacapuntas arepa escalas. La vaina es que no había tanto presupuesto y mi primo que era el sicario que en las noches era narco me mandó a poner  unas tetas pues hechas con las medias que mi abuelita tenía colgadas en las cuerdas. Eso mis primas hasta se pusieron culos de camisetas de mi tío embutidas en el pantalón. Una maravilla les digo. Estábamos jugando cuando mi primo, de unos 6 años también, en su bicicleta que para nosotros era una moto, me apuntó con un palo y me dijo:

—¿QUÉ TE PASA PUES OME MALPARIDA QUE NO CONTESTAS? YO TE PUSE LAS TETAS Y YO TE LAS PUEDO QUITAR PIROBA.

Eh ave maría yo metida en el papel de prepago con tetas de medias le respondí:

—NO ME MATES OME YEISON QUE YO SOY TUYA ESAS TETAS SON TUYAS OME TE LO JURO.

Estaba pronunciando yo esas palabras cuando sube mi mamá y nos dice:

—NO LA MATES HIJUEPUTA YEISON OME YO TE PAGO LAS CUOTAS QUE FALTAN DE LAS TETAS DE LA NIÑA PERO NO ME LA MATÉS.

No es cierto, mi mamá pegó el grito en el cielo, que qué estábamos haciendo, que qué eran esos juegos, que qué nos pasaba. Y qué le íbamos a decir, si estábamos como 5 niñas de 6 años con tetas y culos falsos diciéndole al sicario de mi primo que iba en una bicicleta rosada que no nos matara. Ya caímos.

Aquí vale la pena aclarar algo para la gente que no es colombiana y lee el blog, y para quienes son colombianos y pueden sentirse agredidos. La reputación que tiene Colombia en muchas partes del mundo es esa, de sicarios, prostitutas, droga, violencia, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los acontecimientos que se han dado en la historia de nuestro país, han creado unos estereotipos de los cuales es difícil desligarse cuando los medios masivos constantemente los reproducen a través de novelas y películas, por ejemplo, que  muchas veces crean una idea errónea de la población colombiana que en su mayoría es ajena a ese tipo de cuestiones. Los niños fácilmente viendo televisión y esos programas que se producen al interior de Colombia, e incluso en el exterior, toman como modelo esas conductas. Con lo que escribo no tengo la intención de generar ese tipo de comportamientos ni de reforzar aquellos estereotipos, en lo absoluto, de hecho espero quede claro que muchos colombianos, la mayoría diría yo, no nos sentimos para nada orgullosos de ese asunto; solamente les comento algo de mi vida, según lo recuerdo, procurando escribir las cosas tal cual pasaron. Espero nadie se sienta ofendido, ni los colombianos en general, ni la gente de Antioquia en particular. 

Continuemos después de ese aviso parroquial que también aplica a cualquier persona que pueda sentirse ofendida.

El hecho es que mi mamá casi se muere cuando nos vio en esas, imagínense nosotros jugando a esas cosas en Semana Santa, casi nos lavan los cucos con agua bendita.  Mi mamá le contó a mi abuela y a toda la familia, entonces ellos decidieron que como castigo no nos iban a llevar a misa. AH NO MAMI MERO CASTIGO TAN HIJUEPUTA, VEO PUES ENTONCES LE LLENO LAS TETIKS A MI PRIMA CON LA SILICONA PARA PEGAR LAS LUCES DE NAVIDAD, A VER SI DE PRONTO HASTA ME PROHÍBE LAVAR LA LOZA.

Nosotros todos desconcertados nos quedamos en la casa lo más bacano viendo muñequitos, una putería. En esos canales de la perubólica estaban dando el Gato Félix y nosotros contentos ahí pillando esa cuquería de programa. Ese capítulo fue muy curioso porque por alguna razón, el gatico se tiró desde una avión con una sombrilla abierta y cayó suavecito, qué chimba “¿Por qué no hacemos eso mientras llegan de misa?”, les dije. Pero qué idea tan espectacular, Katherine.

Todos dijeron que sí, mejor dicho, hasta la vecina quería jugar con nosotros. Nos subimos pues al segundo piso calculando la altura de la casa y sí, estaba como suave. Pues si el Gato Félix se había tirado desde un avión, por qué nosotros no podíamos tirarnos de un segundo piso. Medellín innovando desde siempre. Pero ojo, uno es creativo pero no güevón, al menos no tanto. Decidimos ensayar los saltos primero lanzándonos desde una de las montañitas de ladrillos que habían por ahí. Todo perfecto, abrimos esa sombrilla y uno caía suavecitico, prueba superada.

Era momento de probar finura desde el segundo piso ya, qué hijueputas. “Hágale Katherine primero que fue la que se inventó el juego”, gritaron todos. Ay chinitos, el miedo se caga del susto cuando lo miro a los ojos. Les dije que bueno, que severas gallinas. Abrí la sombrilla y la puse como un metro arriba de mi cabeza, la agarré fuerte, me acerqué al borde de la terraza que daba a la calle, calculé el ángulo para caer encima de otra montañita de arena que había en el primer piso y me tiré sin pensarlo. Jueputa, pues caí parada durísimo, las plantas de los pies se me quemaron, sentía cosquillas por las piernas, me puse pálida del tiestazo ni siquiera caí en el arenero ese. Pero regia, sin demostrar dolor le dije a mis primos desde abajo.

 

—USH QUÉ CHIMBA, TÍRESE YESICA QUE SE SIENTE CERTERO USH

 

Claro, marica tampoco era. Yo no me iba a quedar ahí llorando sola, ah no señor. Yesica se tiró, ella sí quedó enterrada en la arena, ella sí lloró como si no hubiera un mañana. Quejetas, boba, inmadura, chilletas. Todos empezamos a cantarle ese tema que dice:

 

—MAMIIII YO ME SIENTO TUYO YO SÉ QUE TÚ TE SIENTES MÍA, DILE AL NOVIECITO TUYO QUE CON ÉL TE SIENTES FRÍA.

Mentiras, empezamos a cantar:

—CHILLETAS, CHILLETAS, ALÍSTEME LA MALETA QUE ME VOY PA’ SABANETA.

 

El mero cantico provinciano. Estábamos riéndonos tanto que a mí se me olvidó el tiestazo que me dí, todos muy felices cuando mi prima sale corriendo a abrazar a mi tía, pues ya habían llegado. Claro, Yesica era re quejetas en serio, les contó todo y mero regaño. Mi mamá se me acerca y me mete un palmadón que virgen santa y yo como “OIE OIE YEGAZ DE RESAR A PEGARLE A THU RETHOÑO?????  A YIOSITO NO LE GUSTHA ESTO VASTA DE TANTA HIMPOCREZIA”.

Así terminó ese día de semana santa. Definitivamente uno es mera Barbie Girl y es lo que quiere ser, por la mañana era una prepago de Envigado y en la tarde el Gato Félix ¿ah? qué más le pide uno a la vida.

 

Eso era todo, amiguitos, perdón por quitarles el tiempo. Vayan con dios mis amores.

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Ves esta sonrisa? es falsa.

Mis chinitos, esta vez sí me di garra con el abandono. Ya no hay cuarto de pollo asado que valga, no hay pedacito de ponqué de bautizo que remedie el daño que les causé, pero qué hijueputas. Después de todos estos meses vengo a compartirles una historia pequeñita pero con amor. Mi papá siempre decía “Téngame paciencia que yo me pongo al día con cuota alimentaria este mes”, y siempre era mentira, pero no está de más prometerles al menos otra entradita este mes. Bueno, ya qué hijuemadres, que perdón que all cups (todo copas en inglés), que no vuelve a pasar, que los amo, que me duele mucho que las cosas se hayan dado así etc. En fin.

No recuerdo el año ni nada, tengo recuerdos muy vagos de esa época, pero hace mucho tiempo ya yo vivía en un barrio netico al sur de la capital colombiana con mis primos, unos tíos, mi vieja y mi hermano, vivíamos parchado pero siempre habían diferencias notables entre nosotros. Básicamente mis tíos les regalaban a mis primos cositas bacanas y pues mi mamá qué les digo, una vez me regaló una matera, 100% real no fake.

En fin, mis primos eran una boleta de seres humanos, de esos niños que salían a montar bicicleta y no la rotaban, una vez le dije a Jhonatan, el mayor, que me prestara la bicicleta para dar un rolis por la cuadra más percha del barrio y me dijo que no porque se le gastaban las llantas, calculen el nivel de malparidito. La cuestión es que a ellos tres les daban todo lo que querían y pues a mi mamá tocaba trabajarla hasta para que me dejara pedir fiada una gomita.

Una de muchas veces, mi tío llegó a la casa con una bolsa de dulces para mis primos y claro, yo estaba de mal genio porque paila, mi mamá lo más neto que nos compraba eran las arvejas para desgranar, mi mamá me hubiera puesto Beatriz para haber nacido con 86 años de una vez qué maricada. El caso es que mis primos comenzaron ahí a mostrarnos a mi hermano y a mí los dulces y yo “ay sisas severo chinito re hijueputa ¿ves esta sonrisa? es falsa”. Pero muchachos, pillé y había una cajita bellísima de chicles, pero una vaina muy curiosita yo quedé toda enamorada y en el corazón nadie manda.

Los pelados por ahí se comieron unos dulces mientras yo observaba, analizaba y callaba. Cuando por fin se fueron para la habitación yo marqué que habían escondido la bolsa con los dulces restantes debajo de la cama, así que suavecito despacio entré a la habitación a ver si podía tomar algunas golosinas para un estudio sobre la glucosa que tenía en mente.

Entré al cuarto, le subí el volumen al radio pa’que nadie se enterara de lo que iba a hacel. Mentiras, pues entré y suavecito saqué la bolsa sin hacer mucho ruido, me dispuse a abrirla a ver qué resultaba de aquella operación. Amigos, pues vi la cajita de chicles intacta, no se habían comido ninguno y pues mera felicidad, yo estaba más feliz que Carlos Vives cuando se encuentra plata en una chaqueta que hace rato no se ponía. Tomé la cajita y me pudo más el antojo, dije “pues bueh qué hijuemadres, será comerme uno por el esfuerzo que hice para llegar hasta aquí. Gracias, mamá, si no fuera por sumercé no lo hubiera logrado”. Abrí la cajita y me puse un chicle en la boca, eran de canela y estaban picantes así como paila, yo pensé que eran más ricos por la cajita tan bella que los guardaba; eso parecía una estudiante promedio de esas universidades privadas donde cobran por respirar en la cafetería, bonitas por fuera pero maluquitas por dentro. En fin, estaba yo saboreando esa vuelta cuando siento que mi primo dice lo siguiente:

 

“SI TU MARIDO NO TE QUIEREEEEEEEEEE QUIEREEEEEE BEIBE”.

 

Mentiras, ya portando la seriedad me dijo:

—KATHERINEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE QUÉ ESTÁ HACIENDOOOOOOOO ¡PAPÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁ MIS DULCES!

Y yo para romper el hielo dije:

—Sí mira ¿quieres ganar dinero sin salir de tu casa? ¿quieres ser tu propio jefe?

No es cierto, no dije nada, en un acto de desesperación y makiabilidad abrí la caja de nuevo y me eché todos los chicles a la boca y los que corren. Muchachos, como a los dos segundos mi boca estaba re “SE PRENDIÓ MUCHO ESTA MIERDA”, me empezó a quemar esa chimbada, pero nada, como buena guerrerita de dios no escupí porque antes muerta que humillada. Me hice detrás del comedor y me rodearon, parceros. Mi tío, mi mamá y mis primos gritaban “ESCUPA LOS CHICLES” y yo “JAMÁÁÁÁAÁÁS ME VERÁN CAER GONORREAS”. Pero ya no sentía la boca, me tocó escupir la merca, muchachos. Fue una vaina muy traumática, era hora de dar explicaciones a la familia. Me paré derechita y le dije a mi tío lo siguiente:

—Tío, esos dulces estaban muy malucos.

Morí con honor, mi mamá me calentó la parte exterior de mi boquita con un palmadón que ni les cuento. No les puedo decir que valió la pena porque esos chicles estaban más feos que gastarse el sueldo pagando deudas. Pero ahí seguimos en la lucha, no volví a hacer ese tipo de operativos antinarcóticos, pero seguimos en la lucha.

 

Eso era todo, teleparceros. Perdón por nacer, por la baja calidad y por todas esas cosas que hago mientras existo. Pillamos.

 

 

 

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VEO LE DIGO PAR DE CORREAZOS

Q’hubo pues chinitos, hoy sí tengo pena por la demora a lo bien. Ya hace resto de tiempo no vengo a escribir pero venimos con toda a ganar. No me voy ni  disculpar, ahí va la historia. Es cortica, tiene algunas lagunas porque me cuesta recordar eso con exactitud, pero bless.

 

Por allá para el año 2000-2001, no recuerdo bien, en Colombia estuvo de moda coleccionar unos tazos muy curiosos de Pokémon que venían al interior de los paquetes de papas y demás productos de una reconocida marca colombiana de chucherías pues. Puede que me equivoque, de esta historia recuerdo pocas cosas probablemente a causa del alto consumo de cigarrillos de dulce de esa época noventera. La cuestión es que se me metió en la mula que se trataba de tazos de Pokémon, y que venían en los paquetes de boliquesos. Sí, eran boliquesos.

En ese tiempo yo parchaba mucho con mis primos en Bogotá porque vivíamos en el mismo barrio,se imaginarán pues esas farras tan brutales con esos culicagados. Hasta nos poníamos tatuajes de los chicles de manera ilegal, que la gente de Televisa nos contactó y toda la vuelta para protagonizar Rebelde, una cosa loca. Éramos cinco en total, dos primas, un primo, mi hermano y yo. Pero de ahí saquemos a mi hermano porque ese chino era todo tocado y mi mamá no lo dejaba jugar con nosotros, también saquemos a mi prima menor porque todavía no caminaba y dejemos en veremos a mi otra prima porque era toda sapa y le contaba todo a nuestras mamás. Quedamos pues mi primo y yo, de la misma edad, él más casposo que yo, yo más guasa que él. Vamos a llamarlo por su segundo nombre: Andrés.

Andrés y yo no nos separábamos para nada, éramos como la estupidez y Peñalosa, como Carlos Vives y sus pantalones cortos, como Paloma Valencia y su gritería, siempre junticos. Estábamos en el mismo curso pero en colegios diferentes porque mi abuelita sabiamente decía “Si a esos culicagados los meten al mismo colegio se tiran hasta recreo por estar mariqueando por ahí juntos”. Hacíamos tareas juntos, íbamos al parque todos los días a jugar con otros niños del barrio y así todo muy bacano.

Con la llegada de esos tazos tan momoshos encontramos el sentido de nuestra existencia, sabíamos que nuestro ser necesitaba trascender con ello, nuestra meta era reunir todos los tazos en un mundo con límite de posibilidades para un niño de nuestra edad. Todos nuestros compañeros estaba coleccionando esos visajes, nosotros no teníamos ni uno. Vida triste, vida hijueputa.

Un día llegué muy feliz y mentalizada al colegio a aprender y todas esas maricadas, cuando me encontré a mis amigos jugando con esos tazos. Estaban debatiendo sobre cuál era más chimba, estaban cambiando los repetidos, lo social en el aula cambió en ese momento, se mercantilizó el juego, la diversión; la sociedad de consumo que estaba tragándose a nuestra generación reafirmaba su poder cada vez más, y ahí estaba yo con mi maletica roja, verde, azul y amarilla, viendo como todos estaban en esa transición de la niñez al mercado. Pues socios yo también quería ser parte de la llegada del nuevo milenio, agarré valor y les dije:

—¿Puedo jugar?

A lo que me respondieron:

—¿Cuáles tazos tiene?

Y yo re

—No tengo tazos pero yo tengo un ángel que me protege de los envidiosos.

Mentiras, cuando les dije que no tenía me dijeron que paila, que cogiera la curva que ese combo era solo para gente influyente con tazos de Pokémon. Socios, pues yo me sentía re discriminada, como un usuario de Windows Phone cuando ve que la gente de iOS y Android puede jugar esa chimbadita de Pokémon Go.

Llegué a la casa emputada, fui a la casa de mi tía y golpeé “TÍA QUE SI PUEDE DEJAR SALIR A ANDRÉS A JUGAR CONGELADOS, QUE MI ABUELITA MANDA A DECIR QUE POR LA NOCHE LA PASA LA OLLA QUE LE PRESTÓ”, mi tía lo dejó salir y yo mentalizada a superarme le dije que habláramos. Le dije a Andrés:

—Hey, escucha las palabras de Romeo.

No es cierto, pero sí le dije que me escuchara atentamente. Andrés muy juicioso se sentó a escuchar. Le dije lo que había pasado en el colegio, que teníamos que conseguir esos tazos para ser influyentes y salir de pobres, que podíamos vender esos tazos después para comprarle una casa a nuestras mamás en Estados Unidos. Aterricé al pelado pues. Él muy ofendido con esa hijueputa sociedad de consumo me dijo:

—Kathe, pero es que esos boliquesos son re caros y usted sabe que nuestras mamás no nos van a dar plata.

Yo re “Parce, pues toca conseguirnos esa plata como sea ome, si tenemos que sacar plata de la caleta de nuestras mamás toca, es por bien de ellas, para poder garantizar un mejor futuro para nuestra familia tenemos que hacerlo”, el pelado no se mareaba de nada y me dijo que listo, que eso nos conseguíamos la plata. Quedamos en vernos al otro día.

Pana, pues a buscar esa plata en el banco de la familia, debajo del colchón de mi mamá. Me saqué no sé, eso serían como 20.000 pesos ahora, no sé pero eso era resto. Yo nunca había tenido tanta plata en mis manos, ni siquiera en billetes didácticos. Esperé a que mi mamá se fuera a comprar lo del desayuno y trin, hice esa vuelta. Puse a perder a la qcha, pero por bien de todos.

Al otro día me encontré a la misma hora con Andrés. Ambos con cara de miedo reunimos el dinero que habíamos trabajado ese día, preocupados pero decididos nos fuimos a comprar boliquesos al cien.

—Buenas me hace el favor y me regala los paquetes de boliquesos que me alcancen con esto *le pasa 40 lks  la señora*

La señora sorprendidísima agarró la plata y nos preguntó si nuestras mamás sabían que íbamos a comprar todas esas galguerías. Y nosotros re

—¿MUY MALUQUITA LA PLATA PUES OME? ¿ES QUE MI SEÑORA NO LA NECESITA PA’ DARLE DE COMER A SUS CHINOS? ¿ES QUE NUESTRA PLATA NO VALE O QUÉ HIJUEPUTAS? RESPETANOS PUES VIEJITA MARICA QUE ESA PLATA LA SUDAMOS, CLARO COMO TODO LO DEL POBRE ES ROBADO.

En realidad muy asustados nos fuimos corriendo para otro lugar, con nuestra plata y con un miedo el hijueputa. Claro cómo éramos tan brutos de comprar eso en la tienda del barrio, esa señora era íntima de nuestras mamás. Pero bueno, nos fuimos a un supermercado del barrio vecino y allá el señor nos vendió la mercancía sin peros de nada, antes nos dijo:

—¿Les doy una bolsita?

y nosotros re

—No gran hijueputa, nos vamos a ir haciendo malabares con los boliquesos. PUES CLARO PRESTE MÁS BIEN UNA BOLSA DE BASURA PA QUE QUEPA TODO.

Llegamos a la casa y entramos suavecito para que no se dieran cuenta. Nos escondimos en la habitación donde dormía Andrés con las hermanas y empezamos a abrir paquetes a lo loco, qué felicidad abrir esas bolsitaas y encontrar los dichosos tazos, estábamos más felices que mamá con mata nueva. Nos comimos los primeros dos paquetes de boliquesos, pero no sea hijueputa al tercero ya teníamos ganas de vomitar, entonces abrimos todos los paquetes y en un proceso de selección minucioso sacamos los tazos y dejamos todos los boliquesos escondidos detrás de la cama. Cada uno para su casa con los tazos conseguidos, pero lo que nos esperaba al otro día, mammmmita querida.

Al día siguiente mi tía estaba haciendo oficio y cuando fue a barrer debajo de la cama de Andrés, encontró la mera guaca de Boliquesos, esa señora se emputó y llegó a la casa de mi abuelita, donde yo vivía, con mi primo agarrado de la mano de manera violenta. Parceros, apenas yo escuché a mi tía entrar diciendo “NO, MAMÁ, VIERA LO QUE HICIERON EL PAR DE DOCTORES” empecé a hacer un túnel como el Chapo Guzmán para irme a vivir a Bolivia. Mi abuelita y mi mamá me llamaron y yo “AAY GONORREA ME CUBRO Y ME AGACHO”.

—KATHERINE VENGA UN MOMENTICO

Amigos eso en idioma de mamás significa “VEO LE DIGO PAR DE CORREAZOS”. Yo dije ya qué hijueputas, vamos a poner la cara como guerreritos de dios. Después de salir de la habitación se imaginarán el interrogatorio tan berraco que nos hicieron, pues tocó confesar porque ya qué hacíamos. Amigos pues sendo tren de correa que nos dieron a los dos, yo ya ni sentía las piernitas mera violencia. Pero ganamos muchachos, ahí tuvimos boliquesos hasta para el desayuno con aguapanela, los tazos nunca los encontraron nuestras mamás entonces pudimos jugar re makia en el colegio y pues par de morados en las piernitas para recordar el amor de mamá.

 

Eso fue todo, amiguitos, qué pena quitarles el tiempo pero ustedes vienen porque quieren a ustedes no los trajeron.

 

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LLAVE, MÉTALE CHANCLETA

Q’hubo, chinitos, ya hace dos años  comencé con Otro blog marica pensando que me leerían máximo tres pelagatos pero no, ustedes son muy makias y le han dado mucho amor a esta vuelta. Gracias por leerme y como siempre perdón por el abandono, a veces me cuesta un toque sacar tiempo para venir a escribir. Hace unos días una pelada muy amable de Twitter me preguntó “Kathe ¿usted por qué dice que no le queda tiempo para escribir en el blog pero sí se la pasa aquí metida escribiendo maricadas?”, y yo le dije Yandel, ella dijo no puede ser, para mí es un placer conocerte. Mentiras, amiguitos de Internet, la cuestión es que esto me toma más tiempo que el bichito de los tuits. En fin, gracias por estar pendientes y pues aquí les traigo una historia.

Esto sucedió hace unos añitos, yo tendría como 18-19 años, la verdad no me acuerdo bien de la fecha y eso porque o estoy pendiente de las fechas o soy makia, pero las dos no se puede. Yo vivía sola cerca al barrio Castilla en Bogotá represent, andaba llevada del putas porque estaba estudiando y trabajando pero bless, no eran penas. Ese semestre yo tenía dos trabajos porque la vida me estaba pegando una culeada monumental tipo pueden buscar en porno chimba punto com mis horarios de esa época.

Yo trabajaba de lunes a viernes en un chuzo por la Zona Industrial  y los fines de semana trabajaba en una bodega, así re guerreadita la vida. El semestre en la universidad no era tan caro pero para uno de pobre reunir hasta para un bocadillo es la propia hazaña. Entre semana entraba a las seis de la mañana a trabajar, salía como a las tres de la tarde, entraba a estudiar tipo cinco de la tarde por ahí hasta las ocho o nueve de la noche. Era muy brutal esa rutina casi no me quedaba tiempo para tomar, la mano de nuestro señor Jesucristo.

Para el jueves de esa semana yo ya no quería ni respirar del cansancio. Lo bacano de ser pobre y estar cansado es que uno se puede ir colgando en la puerta del bus y siente el rigor cuando se está quedando dormidito pero recuerda que si se suelta se mata, así forjando el carácter a lo malandro. Salí de trabajar con un hambre terrible pero lo que me quería comer me decía parcera, entonces fui a comer corrientazo tal y como lo hace Elsa en Frozen pero resulta que ya no habían almuerzos y me tocó comer ponqué Gala con alpinito. Ya el día no podía ser más paila, pero recordé la clase de seis a diez de la noche y entendí que ese día no me lo arreglaba ni encontrarme una guaca debajo de la cama.

Esa clase duró más que Padres E Hijos, yo ya quería retirarme de este juego llamado vida hasta que por fin salimos, como cuarenta minutos antes de lo normal. Llegué a la casa cansadísima, ese día tenía unas ganas horribles de ahogarme en el platero, así que mis lágrimas y yo cuadramos la alarma para las 4 am y decidí acostarme, eran como las 11 de la noche.

Pasó pues la noche y me levanté asustadísima gritando “HIPNOTÍZAME, HAZ LO QUE QUIERAS CONMIGO Y MÁTAME, UHH QUÍTATE LA ROPA”. Mentiras, me levanté asustada porque no había sonado esa piroba alarma, SI ERES EL PAISA DE LA CACHARRERÍA QUE ME VENDIÓ ESE MALPARADO RELOJ ESPERO QUE SE TE VENZA LA CAMPI PAISA PERRO HIJUEPUTA, me enojé un poco muchachos perdón. Miré el reloj y virgen santísima ERAN LAS SEIS DE LA MAÑANA AMIGUITOS YO ENTRABA A TRABAJAR A ESA HORA Y ESTABA ECHADA DURMIENDO.

Yo me puse a llorar de la angustia, real, yo me quería morir no llegaba a tiempo ni porque me alzara Bale y me llevara corriendo. Qué bañarme ni que nada, ya entrada en gastos hasta puse vallenato y me puse la camiseta del Junior de Barranquilla. Mentiras, los r tkm. Me cepillé, me alisté y corra cual raponero de la Jiménez. Tomé un taxi y le dije al señor como toda una dama “LLAVE, MÉTALE CHANCLETA”, el caballero muy amable se fue como una hijueputa loca, como si nos estuviera persiguiendo la DEA.

Llegué llorando a la empresa y ya estaba cerrada. Vi al celador y yo me le acerqué y fijo lo miré , le ofrecí un trago, al oído le dije que si estaba soltero o estaba casado y él me dijo trrranqui que nada pasaba. Nocherto, tuve más o menos la siguiente conversación con el señor vigilante:

— Q’hubo, veci (“Veci”, palabra que refiere cercanía y amor) ¿sumercé me puede dejar entrar por favor? vea que todo bien.

—No mija, sumercecita linda sabe que yo a esta hora no la puedo dejar entrar.

—Cela por favorrr *cries in spanish*, yo entro rápido y verá que no se dan cuenta.

—No puedo mija, en serio me la deja difícil porque si los patrones no dan la orden yo no la puedo dejar entrar.

—No sea así, vea que yo no puedo perder el trabajo *cries in tecnocarrilera*

—Mijita ¿y es que sumercé tenía turno hasta las seis?

—No yo tengo turno hasta las dos.

—Mamita, ¿pero las dos de la tarde?

—Sí sí señor, por favor déjeme entrar yo sé que es tarde pero déjeme entrar.

—Mija ¿pero cómo así? ¿qué horas tiene sumercé?

—Deben ser como las siete, pero es solo una horita por favor déjeme entrar *cries in guasabra*

—No, mija, es la una de la mañana. Mire *entra al cuarto* *le sube el volumen al radio*

Amigos pues atentamente escuchamos Radio Uno, y después de la Cita de Galy Galeano, trin la hora. ERA LA 1 Y 45 DE LA MAÑANA, COMPAÑEROS, yo me quedé quietica mientras mi dignidad se iba corriendo por las oscuras calles de esa neverita hermosa llamada Bogotá. El celador muy amable no sé cómo no se rió, pero me dijo que si quería podía quedarme con él mientras eran las seis de la mañana.

Vamos a aclarar las cuestiones. El reloj no estaba marcando las seis de la mañana cuando desperté, los palitos estaban derechitos verticalmente apuntando las 12:30 am, lo siento hijos pero en comunicación social y periodismo nos enseñan a leer los relojes analógicos hasta noveno semestre. Ahorita me da risa pero qué gonorrea tristeza. Claro, el celador cómo me iba a dejar entrar a la una y pico de la mañana a la empresa, eh virgen santa uno es muy imbécil en esta vida. Ahh y qué pena con el señor paisa que me vendió el reloj, no fue una falla del reloj que me vendió sino de Dios por hacerme sin un pitico de inteligencia, espero sepa perdonarme.

Pues me quedé en la casetica del celador escuchando Radio uno la de uno con mi nuevo amiwis. Si el día anterior estaba cansada pues ese día sin dormir también iba a ser una puta mierda, pero lo importante es que esa noche pusieron severos temitas.

 

Eso fue todo, amiguitos, ahí me perdonan esa historia toda maluca pero es que ya se me olvidó jugar este juego llamado vida. Pueden ir en paz.

 

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Primiri Idriiniti

Hola grupo, no los iba a saludar disculpándome pero no vamos a perder la costumbre. Ya llevo bastante tiempo sin venir por aquí debido a que he estado muy ocupada viendo como todos son felices menos yo. La vaina es que le ofrezco disculpas por ello a las personas que me han pedido nueva entrada y ya, hoy les traigo una historia cortica entonces ahí va.

 

Si hay algo que hace de Colombia un país muy bonito,  es la forma en que se llevan a cabo algunas celebraciones familiares. Entre las particularidades que definen las fronteras entre estratos sociales, está la forma en que se celebran algunos acontecimientos importantes para las familias colombianas. En una palabra, los farrukos no son los mismos si usted vive en Cedritos y usted en Bochica.

Hace muchos años ya, mi familia estaba esperando con ansias la llegada de un día que había planeado durante todo el año con mucha dedicación y sin un hijueputa peso disponible, se trataba nada más y nada menos que de la primera comunión de mi prima Adriana. Es pertinente rescatar en este punto que mi prima Adriana era una culicagadita extravagante de mierda, la peladita quería celebraciones con presentaciones de Shakira pero a duras penas se podía contar con mi tía borracha para que cantara canciones de Alfredito Gutiérrez.

Ese día no fue la excepción, ella quería todo re goma pero la vida le dijo “Olle juas juas no”

Expectativas de Adriana:

  • Jesús como Catequista.
  • Misa en la Basílica de San Pedro.
  • Transmisión de la fiesta por MTV.
  • Comida hecha por Benoît Violier.
  • Vestido Versace.

Realidad :

  • La catequista fue una señora que después de su trabajo en la iglesia vendía empanadas con salpicón a la salida de la misa de 12 del domingo.
  • La misa fue en una iglesia de Tunjuelito en Bogotá.
  • No hubo fiesta, mi tía infló unas bombas que quedaron del bautizo de mi otra prima.
  • La comida la hizo mi mamá, horror arroz con pollo muchachos pero re violento.
  • El vestido se lo alquiló una vecina que tenía guardado el que había quedado de la hija.

Llegó pues el día de la tan esperada celebración, mi mamá como pudo nos cuadró a mi hermano y a mí la pinta más decente que teníamos y nos fuimos para la iglesia. Todo pasó en completa calma, pero mi prima estaba insoportable, creída como ella sola, estaba más fastidiosa que lavar las ollas. Le hizo mala cara hasta al señor que le puso un circulito dorado en el vestido para reconocerla a la hora de tomarle las fotos, pero cansona la malparida.

Llegamos a la casa para la dichosa celebración, mi mamá se había ido adelante para cuadrar lo que sería la comida y todo eso, como siempre las mamás todas bonitas. Ya todos entramos y estaba la mesa puesta tradicionalmente: el ponqué en la mitad de la mesa, dos gasesosas grandes al lado, los vasos de plástico puestos cuidadosamente por mi tío en forma de pirámide, los platos alrededor y al lado la urna para la lluvia de sobres. Ah vale, no teníamos plata para comprarle bombas pero sí nos estaban exigiendo plata, pirobos arribistas qué falta de respeto con la familia.

Tomaron las fotos, con esas cámaras de rollo que eran todas severas porque uno notaba que había quedado como un culo cuando mandaba a revelar el rollo por allá a los dos meses, y porque nadie podía etiquetarte en facebook en la foto en la que apareces haciéndole mala cara a tu tía guapachosa que está tratando de embutirte trago sin importar que tienes, no sé, ONCE AÑOS DE EDAD.

Bueno, quitaron el ponqué de la mesa y nos sentamos todos a comer arroz con pollo y papas de paquete, una delicia muchachos, mi mamita fácilmente pudo haber ganado Master Chef Colombia. Todo era risas y diversión hasta que mi mamá, tratando de ser amable con todos los que estaban presentes dijo:

—Katherine, mamita, sirva la gaseosa por favor. Primero a Adrianita.

“Primiri Idriiniti”, pensé, mientras me paraba y me disponía a abrir esa Coca Cola que era más grande que el ego de un estudiante de medicina. Esa botella la habían cerrado como si tuviera por dentro los males de la Caja de Pandora. Cuando por fin la logré abrir sonaron gemidos. Mentiras, ya maduro grupo. No la podía abrir, entonces me agarré el cabello, me subí las mangas de la chaqueta y dije “esta chimbada se puso seria”, tomé un limpión de la cocina y ¡trin! en el forcejeo logré abrir la botella pero de la fuerza que hice se me resbaló y se regó toda esa gaseosa.

Como la casa estaba pensada dentro del marco del arte moderno, el piso tenía un desnivel el hijueputa, ahí practicaban los pelados skaters del barrio. La vaina es que por ese motivo, la mesa quedó como de bajadita y la gaseosa se escurrió hasta caer en las piernas de Adrianita y de mi abuelita y de todos los que estaba en la parte de abajo de aquella rampa del infierno.

Mi cara de angustia fue monumental, mi mamá no sabía si matarme o matarse, todos se pararon de la mesa rápido diciendo al unísono “AGHHHHH MAMITAAA”, mejor dicho, me les cagué la celebración como raro. Yo me puse a llorar y me tocó trapear con mis lágrimas.

Ya después de un rato se les olvidó, eso es lo bonito de la gente borracha. Mi tía comenzó a hacer sentir incómodos a mis primos, comimos más, entregamos los sobres y ya. Adriana quedó como aburrida y pues siempre me ha odiado, pero bless Adri de tu embidia nase mi fama.

 

Eso fue todo ¿sí pillan que nunca vale la pena esperar por una nueva entrada? chao adiós gente.

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