Primiri Idriiniti

Hola grupo, no los iba a saludar disculpándome pero no vamos a perder la costumbre. Ya llevo bastante tiempo sin venir por aquí debido a que he estado muy ocupada viendo como todos son felices menos yo. La vaina es que le ofrezco disculpas por ello a las personas que me han pedido nueva entrada y ya, hoy les traigo una historia cortica entonces ahí va.

 

Si hay algo que hace de Colombia un país muy bonito,  es la forma en que se llevan a cabo algunas celebraciones familiares. Entre las particularidades que definen las fronteras entre estratos sociales, está la forma en que se celebran algunos acontecimientos importantes para las familias colombianas. En una palabra, los farrukos no son los mismos si usted vive en Cedritos y usted en Bochica.

Hace muchos años ya, mi familia estaba esperando con ansias la llegada de un día que había planeado durante todo el año con mucha dedicación y sin un hijueputa peso disponible, se trataba nada más y nada menos que de la primera comunión de mi prima Adriana. Es pertinente rescatar en este punto que mi prima Adriana era una culicagadita extravagante de mierda, la peladita quería celebraciones con presentaciones de Shakira pero a duras penas se podía contar con mi tía borracha para que cantara canciones de Alfredito Gutiérrez.

Ese día no fue la excepción, ella quería todo re goma pero la vida le dijo “Olle juas juas no”

Expectativas de Adriana:

  • Jesús como Catequista.
  • Misa en la Basílica de San Pedro.
  • Transmisión de la fiesta por MTV.
  • Comida hecha por Benoît Violier.
  • Vestido Versace.

Realidad :

  • La catequista fue una señora que después de su trabajo en la iglesia vendía empanadas con salpicón a la salida de la misa de 12 del domingo.
  • La misa fue en una iglesia de Tunjuelito en Bogotá.
  • No hubo fiesta, mi tía infló unas bombas que quedaron del bautizo de mi otra prima.
  • La comida la hizo mi mamá, horror arroz con pollo muchachos pero re violento.
  • El vestido se lo alquiló una vecina que tenía guardado el que había quedado de la hija.

Llegó pues el día de la tan esperada celebración, mi mamá como pudo nos cuadró a mi hermano y a mí la pinta más decente que teníamos y nos fuimos para la iglesia. Todo pasó en completa calma, pero mi prima estaba insoportable, creída como ella sola, estaba más fastidiosa que lavar las ollas. Le hizo mala cara hasta al señor que le puso un circulito dorado en el vestido para reconocerla a la hora de tomarle las fotos, pero cansona la malparida.

Llegamos a la casa para la dichosa celebración, mi mamá se había ido adelante para cuadrar lo que sería la comida y todo eso, como siempre las mamás todas bonitas. Ya todos entramos y estaba la mesa puesta tradicionalmente: el ponqué en la mitad de la mesa, dos gasesosas grandes al lado, los vasos de plástico puestos cuidadosamente por mi tío en forma de pirámide, los platos alrededor y al lado la urna para la lluvia de sobres. Ah vale, no teníamos plata para comprarle bombas pero sí nos estaban exigiendo plata, pirobos arribistas qué falta de respeto con la familia.

Tomaron las fotos, con esas cámaras de rollo que eran todas severas porque uno notaba que había quedado como un culo cuando mandaba a revelar el rollo por allá a los dos meses, y porque nadie podía etiquetarte en facebook en la foto en la que apareces haciéndole mala cara a tu tía guapachosa que está tratando de embutirte trago sin importar que tienes, no sé, ONCE AÑOS DE EDAD.

Bueno, quitaron el ponqué de la mesa y nos sentamos todos a comer arroz con pollo y papas de paquete, una delicia muchachos, mi mamita fácilmente pudo haber ganado Master Chef Colombia. Todo era risas y diversión hasta que mi mamá, tratando de ser amable con todos los que estaban presentes dijo:

—Katherine, mamita, sirva la gaseosa por favor. Primero a Adrianita.

“Primiri Idriiniti”, pensé, mientras me paraba y me disponía a abrir esa Coca Cola que era más grande que el ego de un estudiante de medicina. Esa botella la habían cerrado como si tuviera por dentro los males de la Caja de Pandora. Cuando por fin la logré abrir sonaron gemidos. Mentiras, ya maduro grupo. No la podía abrir, entonces me agarré el cabello, me subí las mangas de la chaqueta y dije “esta chimbada se puso seria”, tomé un limpión de la cocina y ¡trin! en el forcejeo logré abrir la botella pero de la fuerza que hice se me resbaló y se regó toda esa gaseosa.

Como la casa estaba pensada dentro del marco del arte moderno, el piso tenía un desnivel el hijueputa, ahí practicaban los pelados skaters del barrio. La vaina es que por ese motivo, la mesa quedó como de bajadita y la gaseosa se escurrió hasta caer en las piernas de Adrianita y de mi abuelita y de todos los que estaba en la parte de abajo de aquella rampa del infierno.

Mi cara de angustia fue monumental, mi mamá no sabía si matarme o matarse, todos se pararon de la mesa rápido diciendo al unísono “AGHHHHH MAMITAAA”, mejor dicho, me les cagué la celebración como raro. Yo me puse a llorar y me tocó trapear con mis lágrimas.

Ya después de un rato se les olvidó, eso es lo bonito de la gente borracha. Mi tía comenzó a hacer sentir incómodos a mis primos, comimos más, entregamos los sobres y ya. Adriana quedó como aburrida y pues siempre me ha odiado, pero bless Adri de tu embidia nase mi fama.

 

Eso fue todo ¿sí pillan que nunca vale la pena esperar por una nueva entrada? chao adiós gente.

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9 thoughts on “Primiri Idriiniti

  1. omaigaaaa mira mija yo encontre este maravilloso blog por tumblr y dejame y te digo que llevo 6 horas leyendo TODO. estoy sentada en el trabajo vagueando por pendeja y por metiche, leyendo estas varas! (me encanta SOS LA MEJOR!!!!!! la mejorsh de lo mega mejorsh!) (Saludos desde Costa Rica parcerita!)

  2. Juan dice:

    ¡Mamii riiiki!
    Siempre vale la pena aguardar agazapado para tu triunfal aparición! Es tan re riko leerte! como imagino ese arroz con posho!

  3. Natalia Forero dice:

    Hola, me entere de tu blog casualmente por una amiga mia… Siempre lo leo con mi familia y nos reimos, porque da la casulidad que hemos pasado infinidad de situaciones similares. Gracias por compartir pequeños fragmentos de tu vida, es darnos cuenta que no somos los únicos pasando por fuertes situaciones. Espero sigas escribiendo así de divetido y entretenido. Y te tengo una pregunta, ¿nunca has pensado en buscar alguien que te ayude a hacer público estos escritos tan maravillosos? Tu forma de escribir no la tiene casi nadie, así jocoso pero realista…. Tan sólo es una idea, saludos desde Zipaquirá, Colombia

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