¿ESTÁ JUGANDO LA PRINCESA ELSA O QUÉ HIJUEPUTAS?

Ya me cansé de saludarlos siempre con una disculpa, parezco un man. Pero igual, les cuento que últimamente me ausento mucho de por aquí porque estoy ocupada haciendo temitas nuevos para mi álbum de rap conciencia “Rapiando a lo ke mark”. Le ofrezco excusas a la gente que me ha escrito “Olle kt ezthaz re rik, sos muy kpa pero ezcribre algo te amo kasemonoz ke mera prencenzia”, bueno no tan así pero igual, tristemente se me está complicando de una manera brutal venir por aquí, pero ustedes saben que los llevo en el corazón de las cartas y que apenas pueda vengo a poner maricadas.

Hace unos días estaba hablando con una amiga de Colombia con quien hace muchos años no conversaba, duramos como 4 horas hablando mierda, una vaina loca pero bonita. Mientras adelantábamos cuaderno, Marcela, me recordó un suceso que ocurrió cuando estaba como en primero de primaria, o yo no sé, no sabemos exactamente en qué año fue, lo que les diga es mentira. El hecho es que me reí muchísimo escuchando de ella esa vaina, a mí no me va a sonar tan bacano como a ella pero voy a tratar de contarles las vainas de la manera más detallada posible según lo que recuerdo y según lo que me contó mi socita.

Marcela y yo éramos amigas desde que entramos a kinder porque éramos vecinas, entonces el barrio nos respaldaba. Yo duré viviendo (o de vacaciones, no recuerdo) un tiempo en Jardín, Antioquia y llegué a Bogotá como en marzo a iniciar mi año escolar. Marcela ya estaba estudiando en un colegio a unas cuadras de la casa donde vivíamos en la capital, entonces le rogué a mi vieja que me matriculara allá para estar con Marcela, le prometí que iba a estar juiciosa y mi mamá aceptó. Me matricularon y todo era felicidad.

El colegio era privado, y aunque no era muy costoso, mi abuelita le ayudó a pagar la matrícula a mi mamá porque de Antioquia regresamos sin un peso, como nos fuimos. Yo estaba muy feliz porque no iba a llegar ahí a tantear terreno sino que iba con la socia que no mentía, entonces relajada.

Hay un problema cuando uno es pobre y trata de meterse a un lugar en el que la gente no lo es: adaptarse es una gonorrea.

  1. En ese colegio daban dos descansos, lo que le significaba a mi mamá mandarme dos refrigerios de lonchera. Pero a la qcha la respaldaba el barrio, el señor de la tienda le fiaba entonces bless.
  2. Yo no tenía para el uniforme, entonces tocaba irme de particular.
  3. Tenía que irme de particular y no tenía la percha.
  4. Los niños de allá eran del mismo barrio paila pero eran unas lokitas.

En fin, por ahí solucionamos par de problemas y llegó el primer día de colegio. Cuando yo llegué, ellos ya llevaban como mes y medio estudiando entonces ya se conocían. Entré al salón caminando con un flow violento, yo iba con un jean ahí re guasa, una camisetica rosada de Minnie Mouse y unos Croydon blancos una grosería (Marcela me dijo que yo iba vestida así, pero no creo, según recuerdo yo iba con un Versace re percha).

Entré al salón y las niñas se me empezaron a reír por los zapatos que llevaba y yo re “OYGAN PIROBAZ LLA QUICIERAN THENER ESTOS PIZOZ TAN CHIMBAX KE THENGO LLO, DE SU EMBIDIA NASE MI FAMA”. Me sentí re paila porque las niñas se me rieron, pero normal those aren’t penas for a God’s warrior, entonces me senté al lado de Marcela y ella toda bonita me dijo que no le pusiera cuidado a esas niñas. El día pasaba y se me hacía eterno, estaba aburrida, ese colegio ya no me tramaba, Marcela era todo bien pero no me sentía a gusto.

Llegó el primer descanso y no, qué aburrimiento tan hijueputa cuando abrí la lonchera. Uno con ganas de caviar cuanto ¡trin! un huevo revuelto embutido dentro de un pan rollo con jugo de curuba en botilito de Conavi… ese jugo estaba más separado que mis papás, arriba el agua y abajo la curuba y la leche como quien no quiere la cosa. Pero como tenía severa gurbia, comencé a comerme lo que mi mamita me había mandado y estaba hasta rico. Pero todo cambió cuando te vi, de blanco y negro a color me convertí. Mentiras, se me acercaron las niñas del salón.

Una de las niñas iba con la lonchera como si fuera una señora con su bolso y me dijo:

—Usted es un niño porque no tiene maquillaje como nosotras. -Léase con tono de niña lámpara chillona que mueve la cabeza al son de las palabras.

Yo le dije:

—Oie oie, mira, déjame comer en paz mi caviar con jugo de curuba.

Mentiras, no respondí nada porque tenía la boca llena de pan rollo con huevo revuelto. De repente se acercó otra niña y dijo:

—Su mamá no la quiere porque le manda refri feo

Chinita re malparida, ahora cuando Marcela me contó eso duré riéndome como 2 horas pero pana, en ese momento yo quería matar a esa hijueputica que se comía las uñas. Y yo como toda una potra, una caballota, una diva respondí:

—*Llora a lo que mark*

Pues me puse a llorar como la gente chimba y ese trío de enanas malparidas se fueron corriendo. Llegó Marcela y me preguntó que qué me pasaba y nada, yo no quería ni mierda, solo quería que se acabara ese día.

Mi tío me recogió ese día, una calidá de hombre, y al ver que yo estaba con los ojitos rojos me dijo:

—Princesa ¿qué le hicieron? ¿qué le pasó en los ojitos?

—Q’hubo qcho, nonas no pazo nada es ke me pegu3 severa traba tan hpta jejeje

—A mí no me engaña culicagada, usted estaba llorando porque su mamá le mandó jugo de curuba de ayer JAJAJAJAJAJAJAJAJA Severa galleta mi socia.

Mentiras, yo le conté y me respondió con un consejo muy sabio:

—Mami, pues usted no se deje. Dele en la jeta a esas chinitas maricas cuando la jodan. Camine le gasto un helado.

Evidentemente los tíos no son buenos consejeros y no son tan maduros como un esperaría que fueran, pero como mi tío era re guasa conmigo y me gastaba helado pues seguí su consejo. Esa noche empecé a cranearme las vainas, pensé una posible situación y me imaginé cómo debía proceder en caso tal de que sucediera. El hecho es que al día siguiente me fui re mentalizada a no dejármela montar de nadie, hijueputa. Iba tan mentalizada que cuando la profesora dijo:

—BUENOS DÍAS AMIGUITOS ¿CÓMO ESTÁN?

Yo re:

—No sea sapa, piroba hijueputa. Madure a lo bien que ya está como grande para que ande con esas maricadas, dígale a su marido que se la culee a lo bien que me tiene fastidiada que sea tan boba hijueputa con esas canciones de mierda.

Nocherto, mi punto es que yo iba con toda a ganarrrrr. Llegué, me senté con Marcela y la mañana de hecho transcurrió en completa calma. Pero el descanso es ese momento de la jornada en la que los niños se transforman en severas lámparas. Ese día no me chimbearon por la comida porque mi vieja me mandó severo ponqué con yogurt, pero tenían que azararme el parche por cualquier lado.

Resulta que todos los del salón estaban jugando congelados, así que Marcela me dijo que fuéramos a jugar. Obviamente tocaba pedirle permiso a esas niñas para jugar porque ellas eran las “Dueñas” del juego ¿Pueden creer a estas pirobitas monopolizadoras de juegos? pero como los burgueses son quienes poseen los medios de diversión, a nosotros los desposeídos nos toca ofrecer nuestra energía a cambio de un tiempito de alegría para poder satisfacer nuestras necesidades básicas de makias… en fin, paila, me tocó preguntarle a las niñas si me dejaban jugar.  Me respondieron:

—No, ya estamos completos.

Y yo tipo “ÓLLEME NO ZEAZ MALPARIDA ¿LOS CUPOS SON LIMITADOS? ¿ESTÁ JUGANDO LA PRINCESA ELSA O QUÉ HIJUEPUTAS? REZPETHENMEN ZI KIEREN KE LAZ REZPETHEN, MARIKONAZ”. Mentiras, la verdad es que terminé siguiendo el consejo de mi tío, y sin pensar ni un toque, así sin mente cual comunicadora social uribista, le pegué un puño en el estómago.

Las amiguitas se fueron a llamar a la profesora, la niña se puso a llorar, Marcela muy preocupada no decía nada y yo sentía un freeeesquito que todavía me da ánimo para seguir viviendo. No duré ni una semana en ese colegio, ke trostesa. Obviamente llamaron a mi mamá, me voltearon el mascadero, me cambiaron de colegio y aquí sigo real a mi manera… lo de siempre.

 

Eso era todo, amiguitos, creo que fui como muy grosera perdón no soy vulgar, nadie dijo que la historia era chimba. Vayan en paz, mis chinitos.

 

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3 thoughts on “¿ESTÁ JUGANDO LA PRINCESA ELSA O QUÉ HIJUEPUTAS?

  1. Katherine Niño dice:

    La vieja kathe, una de mis cuentas favoritas de tuister, nunca había leído su blog y en 4 horas lo leí todo, las mejores, me saca muchas sonrisas, love u india asquerosa jajaja bai warrior of god

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