Lo lamento hija, pero decir cosas sin pensar y a lo mal hecho es mi pasión.

Antes de dar inicio a la historia quiero hacer unos apuntes que me parecen importantes. Primero, quiero disculparme por escribir hasta ahora porque sé que un par de personas me habían pedido nueva entrada hace ya unas semanas. También quiero ofrecer excusas por ser tan hermosa y a la vez tan difícil. Nocherto. Otra cosa, me disculpo también si al leer el blog de pronto se sienten incómodos por el lenguaje que utilizo, si es preciso les recuerdo que no fue mi intención, no haría nada para lastimarlos. Voy aprendiendo a amarlos paso a paso, me equivoco porque a veces salto, les digo no fue mi intención. No sé cuántas veces puedan repararse la ilusión, sé que se están sintiendo muy heridos, nunca he sabido cómo hacer las cosas, colecciono amores y derrotas, yo le doy nombre a su dolor. Bajen la guardia, traen hielo en la mirada, sé que fui yo quien tropezó. Todo lo que soy, todo lo que he vivido ha sido el camino para estar con ustedes y si por este error se me van de la vida firman la sentencia de un alma perdida. Perdonen corazones, no me echen a mi suerte, paren de llorar que yo no soy tan fuerte, regrésenme la luz con la que me miraban, díganme que me perdonan.

Bueno, ya seriamente. Me han escrito que modere mi lenguaje porque no les gusta lo grosera que soy a la hora de escribir… qué esperaban de este hueco ¿Investigaciones científicas? ¿Reseñas de restaurantes? no mis amores, se llama “otro blog marica”, nada de productivo se le puede sacar a esta vuelta. Si a sumercé le interesa encontrar en una página documentos con lenguaje técnico y esas cosas educativas que le ayudan a hacer sus tareas y esas vainas, ahí está Wikipedia, llene ese hijueputa cuaderno con lo que le aparece en Wikipedia o en El Rincón del Vago. En Google puede buscar hasta la parejita de la media que se le perdió cuando estaba en el colegio, por ese lado no hay lío. Si su caso es otro y lo que busca es un espacio de discusión puede no sé, ir a las páginas de confesiones de las universidades o mejor aún, ni siquiera vía Internet, métase a un semillero de investigación que fijo va a aprender un montón y de una vez conoce gente nueva. Y como última opción les recomiendo que pillen esos programas de debate que dan en Canal Capital no sé, son muchos los espacios en los que pueden enriquecer su conocimiento. Les cuento que hay una vaina muy curiosa y nueva que el mundo conoció hace unos poquitos días, se llaman libros. Les comento que los libros son unos elementos muy curiositos, pa qué. Según la RAE, un libro es una obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Hay libros de todo, para todos, pueden encontrar desde obras maravillosas que lo transportan a otro mundo (es como bareta escrita, una cosa loquísima), hasta el libro de Jota Mario. Usted puede encontrar libros de historia, biología, matemáticas, geografía, economía, filosofía, en fin, hay hasta libros de dibujitos, incluso para colorear. Toda esta carreta para decirles que, si ustedes están aquí metidos leyendo esto es porque se les da la gana de perder el tiempo leyendo lo que ha pasado en la vida de una desconocida a quien le trama mucho el envuelto con chocolate al desayuno.

Ah otra cosita, se me alargaron los apuntes pues. Si sumercé tiene niños y decide leerles este blog en vez de buscar algo apropiado para ellos, no es mi culpa. Yo aprecio mucho que ustedes lean toda esta carreta, pero no voy a cambiar mi forma de escribir porque usted como padre o madre de familia pensó que era buena idea leerle a sus hijos de 10 años historias de una pelada que tomaba chamber y vendía bareta en el colegio, no hagan llorar a yiosito a lo bien.

Ahora bien, esto sucedió por ahí cuando estaba en décimo yo creo, no lo recuerdo muy bien. Yo a esa edad era una caspita, eso no lo niego, pero en cuestión de novios y esas vainas yo era sanísima. Pues sí, yo le había dado besos a niños y tal pero por molestar, nada serio ni nada. Que un besito porque me compró unas papas chorreadas en el bazar del colegio, que otro porque había escogido reto en vez de verdad en fin, cosas de niños.

Resulta que empezó a gustarme un niño que jugaba fútbol con nosotros, estábamos en el mismo curso pero él era como dos años mayor. Solo hablábamos en descanso cuando jugábamos, nada del otro mundo. A mí me gustaba porque el pelado se reía bonito y era una calidad, él llevaba el balón y nos decía de primeras a nosotros para armar equipo.

Un día el profesor de democracia puso un trabajo en parejas que él formó y justo me tocó con el pelado José, yo no sé de dónde salió uno tan salado, como si lo hubieran bautizado en la catedral de sal de Zipaquirá. El niño re lindo me dijo:

—¿EN SU CASA O EN MI CASA?

Obviamente dije que en casa de él porque la mía era re paila y quedaba en horror loma entones naaaah qué pena ofrecerle aguapanela, qué pena que entrara al baño y encontrara mis cucos colgados en la perilla de la ducha, qué pena que mi mamá me regañara delante de él en fin, qué pena yo. El pelado normal, me dijo que listo, que nos veíamos ese sábado a medio día para hacer el trabajo. Hasta me dijo que llevara solo marcadores que él tenía cartulina y todo eso.

Llegó pues el día y yo estaba angustiadísima pero de esa angustia linda, como de ganas de verlo y tal pero ya. Por mi mente no pasaba ningún pensamiento malo.

Llegué y la mamá me abrió, muy amable la señora. Me sirvió gaseosa y gritó:

—JOSÉÉÉÉÉ PAPI, BAJE QUE LLEGÓ SU AMIGUITA PARA HACER EL TRABAJO.

Y él le respondió

—DÍGALE QUE NO SUBA TODAVÍA PORQUE HASTA AHORA ESTOY TENDIENDO LA CAMA.

La mamá se rió y dijo

—PERO DESDE QUE LE ESTOY DICIENDO QUE ARREGLE LA PIEZA, HAGAN EL TRABAJO EN EL COMEDOR ENTONCES.

Yo me reí con esa risita tímida y nerviosa como para no pasar por odiosa. La señora me dijo.

—Muñeca, espere a ese chino berriondo ahí en la sala que no creo que se demore, yo voy a hacer una vuelta y ahorita vuelvo. Yo ya le dije a José que le sirva el almuercito ahorita.

Y yo re:

—No tranquila, no se preocupe por el almuerzo yo no tengo hambre, además desayuné tarde.

Mientras por dentro decía:

—AGH QUÉ CHIMBA ALMUERZO HIJUEPUTAAAAA, ESE CAFÉ CON PAN DE ESTA MAÑANA ME TIENE CON SEVERA GURBIA.

La señora se fue y yo me senté ahí en la sala quietica analizando el lugar para luego chismosearle a mi mamá cómo era la casa de mi compañero, que tenía severas cortinas y todo eso, re pobre uno.

Al momentico bajó José, se quedó mirándome sin decirme nada y me puse re roja porque así soy de imbécil. El pelado con quien nunca había hablado de otra cosa que no fuera fútbol me dijo:

—Kathe está re linda y yo todo paila jajajajaja

No pues qué gonorrea, casi me orino de la vergüenza y solo me reí un poquito. Les cuento que mientras escribí eso me sonrojé y empecé a reírme como imbécil como esa vez, virgen santísima uno es como todo impedido para eso del karate, del boxeo, del amor y del coqueteo.

El pelado me dijo que subiéramos a hacer pues el trabajo. Empezamos a hacer esa cartelera y a reírnos ahí de bobadas porque estábamos como incómodos, claro, primera vez que pasábamos tiempo juntos solos. José me dijo que almorzáramos y bueno, lo acompañé a la cocina. Yo estaba encendiendo la estufa cuando trin, me dice algo ahí de momento re loco:

—AZE TIENPOH K ZTAVA X DECIRTHE LO QUE ME THIENE LOKO, KUANDO ME DEBORAZ POKO A POKO, KUANDO DE THU PELO LLO ME HAGARRO.

Mentiras, me dijo:

—Niña, usted me gusta.

Yo creo que mi cara de marica en ese momento no la supera nada. Me quedé mirándolo nerviosa, no me podía mover pana, el cuerpo no me respondía, nunca me había pasado eso. Se me acercó entonces y me dijo como todo un caballero:

—No se paniquee, olvídelo.

Yo traté de hablar, pero, mientras en mi cabeza sonaba tipo:

—No José, usted también me gusta ¿Por qué no me lo había dicho antes? es extraño pero se siente lindo, severo.

Mi boca pronunciaba algo como:

—eheeeeeeh mmm eheka kkk visgg jejeje mm eh ehe he

El pelado se rió y me dijo que mejor comiéramos rápido para terminar el trabajo. Y bueno, eso hicimos. Subimos de nuevo a terminar eso y mientras hacía las márgenes el pelado me robó un beso. Yo me quedé ahí más confundida que J Balvin cuando tiene que escribirle a la novia “¡Ay! pues nos vemos ahí en el parque donde hay un puesto de empanadas”, y él siguió normal. Como dos años después, cuando reaccioné le dije:

—¿Y eso qué?

Y ISI QUI, agh uno es todo tonto a lo bien qué fastidio.

El pelado me dijo:

—¿Qué? ¿Esto? *le da otro beso a la vieja keit*

Yo le dije:

—Oiga, terminemos eso que mi mamá me regaña.

El pelado muy sabio me dijo:

—Usted vende Frunas con yerba ¿y la van a regañar por un beso? jajajajaja

El muchacho tenía razón, pero es que una cosa son los negocios y otra cosa es el amor. Hombres, por favor respeten a las mujeres de negocios como yo que somos impedidas en eso del amor. El hecho es que al rato pues nos besamos normal y ya no tenía pena porque bueno, estábamos solo los dos y el man me llamaba poderosamente la atención.

Pero como a los hombres no se les puede dar confianza porque abusan estos hijueputas, uno les da la mano y le arrancan el brazo, uno les regala una papa y se comen todo el paquete, uno les da un sorbito de gaseosa y la rematan, en fin. El pelado al ratico empezó a tocarme las piernas y pues yo me quitaba pero no le decía nada, no porque me gustara sino porque no podía hablar de la vergüenza que tenía, yo hablaba como James Rodríguez con la boca llena de empanada caliente de la angustia y la pena que me daba. El pelado empezó ahí a acercarse y a tocarme las piernas y tal y yo como STAAAAAAAAAAAAP PERRO HIJUEPUTA, ya yo pensé “no qué pena ni qué hijueputas. Este man viene a meter terapia, luego empieza a monopolizar y paaaaailaaaaaa así no son vueltas en el barrio fino” y le dije.

—José, hijueputa, a mi no me gustan esas vainas. Quieto con la tocadera pirobo.

Él se rió y me dijo

—Jajaja ay Kathe no es para tanto.

—No, ábrase, termine el trabajo solo o no haga nada si no quiere hacer esa chimbada, me importa un culo, vemos. ZUERTHE Y MUERTHE Y PUÑALAA’ EN LA FRENTHE LOKITA.

Y me bajé toda ofendida, a buscar mi maleta, me fui. El pelado me decía:

—Kathe espere, ya porto la seriedad

Pero nada, KaThe MuÑekitha De ThOdoz JugUetikko de NadiiE. En fin, iba caminando por la cuadra cuando venía la señora Beatriz y me preguntó que si habíamos acabado, yo le dije que no.

—¿Por qué, mamita? ¿Les faltaron materiales o qué?

Yo como toda una dama y con la emoción del momento le dije sin pensarlo:

—Ah no, doña Beatriz, es que su hijo está todo arrecho y yo vine fue a hacer ese trabajo, esas cosas no me gustan.

Lo lamento hija pero decir cosas sin pensar y a lo mal hecho es mi pasión. La señora toda linda me dice:

—¿Qué? camine mamita hablamos con ese arremuesco de chino porque si voy yo sola empieza a negar todo.

Yo fui ahí con mi socita Beatriz a frentear a esa gonorrea. El pelado abrió y la mamá empezó a regañarlo y él solo se reía apenado. Me ofreció disculpas y me fui. Después de eso qué trabajos en grupo ni qué putas. José me habló el lunes, comenzamos diálogos de paz en la Habana y aclaramos las cosas. El pelado me seguía gustando porque las mujeres tenemos una manía muy pendeja que consiste en estar detrás de una manada de gamines hijueputas, mientras que los pelados lindos están en la friendzone moliendo maíz pelao para hacer arepas.

Después de un tiempo, José se convirtió en mi novio porque mi estupidez es infinita y luego terminamos por una situación similar a la que causó tal alboroto aquella tarde de sábado. Seguí mi vida con miedo de fallar en el amor y ya. Como me gustaba tanto rehabilitar gamines abrí mi propio centro de rehabilitación y los mandaba a vender kits escolares a luk en los buses de la bella capital colombiana.

Eso fue todo, queridos hermanos, lamento quitarles tiempo que podían haber invertido en sus sesiones de llanto sincronizado. Por ahí vienen cositas severas, vayan con yiosito a explorar el mundo a lo loco.

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