Hantez de kritikarme inthentha zuperarme, maldita opresora.

Primero, quiero ofrecer excusas a todos los niños del Perú por la tardanza. Sé que llevo diciéndoles “Voy a publicar algo pronto” hace resto de tiempo, pero realmente he estado ocupada. Resulta que el negocio de tamales ha crecido gracias a Dios y pues debo estar pendiente de entregas de hasta 100 tamales. Igual les agradezco mucho por darme amor, comprensión y ternura y sobre todo, por tener paciencia. Los re tkm.

En fin, a lo que vinimos vamos. Les traigo un poco de rap conciencia, algo de arte urbano… miento, ya porto la seriedad.

Como ya les he comentado en entradas anteriores, cuando era pequeña la situación económica de mi familia era tipo “Si compramos un Motitas nos descuadramos”, entonces todo era muy medidito y sencillo. No recuerdo qué edad tenía en ese entonces pero sí recuerdo que las deudas le estaban dando como a rata a mi mamá.

Mi mamá comenzó a empeñar las pocas cosas que teníamos para pagar deudas, para la comida y los gastos diarios en general. La casa parecía un museo de arte contemporáneo, en cada habitación había un mueble y de resto más vacío que un concierto de Wendy Sulca en Johannesburgo.

No sé si ustedes alguna vez han empeñado algo. Los que lo han hecho entenderán que cosa que empeñe, cosa que no vuelve a ser suya jamás. No porque la compre otra persona sino porque cuando uno logra recuperarla sale otra deuda y toca volver a empeñarla y así sucesivamente hasta que reúna las esferas del Dragón (Espero que entiendan la situación porque si no es así cierro este hijueputa blog, algo me dice que la única pobre aquí soy yo y que ustedes solo se están riendo y no identificando. Así no son vueltas).

En fin, mi mami había empeñado resto de cosas pero había dejado las más necesarias. Sin embargo, a medida que aparecían deudas, esa lista de bienes necesarios disminuía.

Un día mi mami fue a trabajar en la casa de una señora porque la plata se necesitaba. El hecho es que ese día tocaba pagar el arriendo. Mi mamá se iba a trabajar temprano entonces yo aún estaba dormida cuando ella me dijo lo que debía hacer ese sábado.

Mi mamá me dijo eso mientras yo dormía porque las mamás piensan que uno es como ellas. Ellas creen que aunque uno esté durmiendo, capta cada orden dada y que el cerebro mientras hace que el cuerpo descanse trabaja en organizar la información y almacenarla para el momento en el que se deben llevar a cabo las acciones ordenadas… PERO NO, MALDITA SEA, MAMÁS DEL MUNDO LES HAGO UN LLAMADO PARA DECIRLES QUE USTEDES TIENEN UN CHIP DIFERENTE AL DE LOS SERES HUMANOS Y QUE LOS MORTALES NO PODEMOS DORMIR Y PONERLES ATENCIÓN SIMULTÁNEAMENTE. A DURAS PENAS PODEMOS PARPADEAR Y RESPIRAR AL MISMO TIEMPO. REATZIONEN.

El hecho es que, mientras mi mamá me dijo:

—Mamita, ahí en la cocina está la licuadora limpia para que vaya y la empeñe. Con la plata que le dé el señor y la que le dejo en la mesita le paga el arriendo a Don Alfredo. Y le da el desayunito a su hermano.

Mi cerebro solo captó:

—asjkdhajksdhasjkdftortuguitashjkafhjdkfhquirfyefkjbasdkb kasdgasdkjgbasdustedesmuytesakjhasdkjhsdasdseverendahijajajajadjhsjkdhasdjksdhsdaskdhasd le da desayunito a su hermano.

Mi mami se fue y al rato me levanté a darle el desayuno a mi hermano. Fui a la cocina pero no encontraba lo del desayuno, es que ni fósforos habían. Yo supuse que mi mamá no había alcanzado a comprar la comida entonces decidí ir donde la vecina a pedirle fiado par de huevos y una leche.

Desayunamos y la mañana transcurrió muy normal. A eso de la 1 pm, llegó Don Alfredo a cobrar lo del arriendo pero como no le había puesto atención a mi mamá no sabía que él iba a ir. Yo toda angustiada porque plata no había, le abrí la puerta y le dije que fuera al otro día porque mi mamá no estaba. El man se puso bravo pero se fue y en la casa hicimos farrita y nos bebimos lo del arriendo.

Mentiras, normal. Llegó mi mamá por la tarde y conversamos:

—¿Al fin vino el señor del arriendo?

—Sí, mami.

—¿Y le dio la plata?

—No porque usted no me la dejó.

—¿Que no se la dejé? ¿No le dije que sobre la mesita estaba la mitad y que con lo de la licuadora completara?

—¿OLLE KÉÉÉÉÉÉÉÉÉ? EZTHAZ BIEN AMR???

—¿Qué hizo entonces con la plata de la licuadora?

—HANTEZ DE KRITIKARME INTHENTHA ZUPERARME MALDITA OPRESORA

Mentiras, le dije:

—Mami yo no sé, yo no he cogido la licuadora.

—¿ENTONCES DÓNDE ESTÁ? *Coge la chancleta*

—Mami se lo juro, yo no sé dónde está la licuadora.

Mi hermano se metió y le dijo a mi mamá que efectivamente nosotros no habíamos cogido la licuadora, mi mamá se calmó y fue a la cocina. En la cocina no estaba ni la licuadora, ni la olleta del tinto ni ni mierda. Pues nos había robado, amiguitos, al parecer la ventana de la cocina se nos quedó abierta y por ahí sacaron la licuadora, lo del desayuno, la olleta del tinto, los fósforos y nuestras ilusiones. Es que cuando uno está mal a la vida le da por ser una lokita pero bless.

A ver, yo no entiendo qué ladrones son tan hijueputas cascareros a lo bien. Me los imagino por allá “Jueputa una olleta, coja esa mierda y los fósforos, somos ricos”. NO. Pero hasta tendrían más necesidad que uno, qué pecao también con los socitos. En fin, ya nada podíamos hacer, mi mami por ahí completó lo del arriendo como pudo y pues de ahí en adelante solo Frutiño después del almuerzo porque paila de licuadora para hacer jugo y paila de olleta para hacer la aguapanela.

Si los ladrones de aquella vez están leyendo esto quiero decirles que espero hayan disfrutado de un delicioso desayuno, ratas re malparidas. Espero que esos fósforos les prendieran de lo lindo y que hayan podido empeñar en buen precio la licuadora porque yo sé que la empeñaron, hijueputas.

Eso fue todo, qué pena la pérdida de tiempo y el bajo nivel pero escribir con lágrimas en los ojos es muy jodido. Vémola.

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13 thoughts on “Hantez de kritikarme inthentha zuperarme, maldita opresora.

  1. J.D. Manson dice:

    Yo entiendo varias de las cosas que has narrado, mas debo admitir que no viví situaciones tan duras. Aunque éramos muy pobres en la parte económica (ahora somos simplemente pobres) nunca llegamos al punto de empeñar alguna cosa. Pero sí fuimos víctimas de los ladrones cuando vivíamos en el sur: un triciclo que mi padre nos regaló a mi hermano y a mí desapareció una noche de la casa en la que vivíamos y el ladrón, no contento con eso, dejó sus heces en la azotea y se limpió con una media que estaba tendida. Eso le causó una ira versallesca y apresuró la adquisición de una nueva casa, eso sí, al otro lado de la ciudad (casi, casi llegando al Cortijo).
    Es terrible cuando uno se ve acosado de deudas, pero esa cultura del pago oportuno de las obligaciones fundamentales (arriendo, servicios) la asumimos como forma de vida; bien dicen que de lo que de chico se aprende jamás se olvida.

  2. Johnny dice:

    Señorita. A mis 42 yo creia a ver leido alguito. Pero nunca imagine leer algo que me hiciera reir y llorar al mismo tiempo. Que pudiera reir de felicidad y por sospecha, que pudiera llorar de felicidad y por acompañamiento y que mis emociones variaran tanto en tan cortos trayectos de lectura.

    Me siento acompañado y no te conozco.

    Eres la más makia…aunque no se si entendì bien el significado del termino…jejeje

  3. Karen dice:

    Cuando yo era pequeña pasé por eso tantas veces… Yo creo que mi mamá empeñó hasta el alma a lo bien. Ya la extrañaba 😥 no noz dejez nunk maz xfabor no t ballaz de nueztra bida 😥 :$

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