En busca de amor, comprensión y ternura.

Los mandados hacen parte del proceso de formación del ser humano en Colombia. Forja el carácter un mandado, sumercé no es nadie si nunca en su vida hizo un mandado. En otros países también se hacen, claro, pero digamos que en Colombia es una especie de ritual de iniciación.

Este es un ritual de iniciación gradual que se transmite de generación en generación. Entonces apenas el individuo aprende a hablar y a caminar la sociedad colombiana toma esto como una señal de madurez, por lo tanto se asume que el niño o la niña ya es capaz de ir a la tienda solito/a a comprar determinado producto.

El nivel de dificultad de los mandados es directamente proporcional a la edad del individuo. Por ejemplo, si la persona tiene 5 años tendrá que ir a la tienda a comprar un cubito de caldo. A los 6 años ya puede ir a la panadería a comprar el pan del desayuno. A los 7-8 años ya puede comprar los huevos, el chocolate y el pan. A los 9 años la dificultad aumenta porque el niño ya tiene la capacidad de cruzar la calle con cuidado así que puede ir a tiendas más lejanas a comprar lo que se le mande. A los 10 años el proceso sufre un cambio muy importante porque comienzan a mandarle a comprar productos agrícolas, entonces ya tiene que ir al líchigo (Tiendita de mercado) a comprar la papa, el plátano, los cubios, entre otros. Ya con el tiempo debe ir a pagar los recibos, luego la cuota del fondo nacional del ahorro, la cuota del ICETEX en fin.

Yo no soy la excepción y también tuve que hacer bastantes mandados durante mi infancia pero como ustedes saben la vida no siempre está de lado de los makias. La mala suerte y yo somos una sola… ella es como el amor de mi vida, a veces nos distanciamos pero siempre volvemos a estar juntas.

Ya con esta pequeña contextualización pueden comprender mejor algo que me pasó hace ya bastante tiempo, no sé qué edad tenía pero era pequeña.

Estaba yo entonces en esa etapa de preguntar, de conocer, de experimentar, me la pasaba viajando, explorando el mundo a lo loco. Mentiras, había desarrollado un amor infinito por los animalitos y me encantaba coger los marranitos que vivían bajo las materas de mi mamá, yo pasaba horas jodiendo con esos bichitos, no se imaginan.

Un día mi mamá, mientras yo jugaba con los marranitos me llamó para que le hiciera un mandado, eh vida hijueputa. Pero eso no era todo compañeros, si ya el ir a comprar lo del desayuno era una jartera, ir a pedir fiado lo del desayuno era lo peor. Mi vieja dijo como “Mamita, dígale a don Gustavo que le mande una bolsita de leche, 1000 de huevos y 1000 de pan que yo mañana le pago”. “YO MAÑANA LE PAGO” me daba una vergüenza decirle eso al señor pero bueno nada que hacer.

Me fui corriendo a la tienda para comprar esas cosas rápido y seguir jugando con los bichitos. Llegué y eso en las paredes habían carteles muy lindos que los tenderos suelen poner con el fin de hacer de la compra una experiencia más amena. Decían:

“Hoy no fío, mañana sí”.

“Solo se le fía a personas mayores de 200 años acompañadas de su abuelito”

“El que fía salió a matar a uno que le debía”

En fin, yo pensaba “Dios mío, ese señor no me va a fiar” pero respiré profundo y le dije:

—DON GUSTAVO QUE SI LE HACE EL FAVOR A MI MAMÁ DE FIARLE MIL DE PAN MIL DE HUEVOS Y UNA BOLSA DE LECHE QUE ELLA MAÑANA LE PAGA.

El viejito me respondió con horror seriedad lo siguiente:

—¿No ve los letreros, mijita? aquí no se fía.

Yo casi me pongo a llorar de la vergüenza y decidí retirarme de la tienda. En ese momento don Gustavo empezó a reírse y me dijo:

—JAJAJAJAJAJA Mentiras, mijita, es por molestar. Ya le echo eso en una bolsita y dígale a su mamá que tranquila.

Y yo re:

—¿Y USTED QUÉ, GRAN JIJUEPUTA? SÍ JEJEJEJIJIJUEPUTA ¿SU MADRE ES ASÍ CIERTO JIJUEPUTA?

Mentiras, esperé a que el señor me atendiera y me dispuse a irme. Iba saliendo muy tranquila de la tienda cuando veo en la esquina a mi enemigo del barrio, el perro de doña Silvia. Era un perro criollo grandísimo que me llevaba en la mala y siempre que podía me hacía llorar, me ladraba, eso pelaba diente y todo el hijueputica.

Yo estaba muy asustada porque tenía que pasar por ahí para llegar a mi casa pero paila decidí quedarme en la puerta de la tienda a esperar que se fuera el perro. Y NO, antes es desgraciadito se acostó a esperarme, yo ya estaba sudando frío y andaba pálida, qué angustia.

Pasaron cinco minutos y nada que se iba ese perro marica. Yo dije “si me demoro más mi mamá me pega, tocó cruzar por el ladito”. Yo me fui caminando haciéndome la relajada mientras me daba ánimo mentalmente “Perro que ladra no muerde” y así. Yo estaba rezando y todo, real muchachos, no hablo mierda.

Y se llegó la hora de la verdad, pasé por el lado del perro pero los perros huelen el miedo y empezó a ladrarme como era de esperarse. Pues nada, salí a correr como una niña valiente, eso sí, ese perro me persiguió por toda la cuadra y nadie me ayudaba, qué tristeza esa falta de solidaridad. En fin, por estar preocupada de no dejarme alcanzar, miré hacia atrás para saber la ventaja que le llevaba y me caí. Rompí los huevos, los 1000 pesos de pan rodaron por el andén, se me cayeron las chancletas, se reventó la leche, me volví mierda las rodillas y las manos y el perro marica se abrió… tan parecido al amor, lo vuelven mierda a uno y se abren como si nada hubiera pasado.

Yo me puse a llorar, recogí el pan porque mugre que mata no engorda, cogí mis chancletas y dejé mi dignidad ahí regadita en una calle del hermoso barrio bogotano, Bellavista.

Llegué llorando a la casa, mi mamá abrió la puerta y me dice

—¿Qué dijo don Gustavo?

Y yo tipo:

—Que no fía ni hoy ni mañana ese cucho marica.

Mentiras, yo ni le respondí y seguí llorando. Le conté todo a mi mamá en busca de amor, comprensión y ternura Y LA DOÑA SE EMPEZÓ A REÍR ¿AH? QUÉ TAL. CASI ME MUERO POR LLEVARLE EL MALPARIDO MANDADO Y LA SEÑORA RIÉNDOSE, ANTES LE CONTÓ A LAS VECINAS Y NO, PUES TODO ERA RISAS Y DIVERSIÓN. Antes las vecinas decían mientras se regocijaban y tomaban tinto:

—Yo sí vi a la niña corriendo pero pensé que estaba jugando con el perrito jajajajaja.

SÍ MIRA, PUES QUÉ PUTERÍA DE JUEGO, QUÉ TAL YO DICIÉNDOLE AL PERRO “JUGUEMOS A QUE TU ME CORRETEAS POR TODA LA CUADRA, LADRAS, TE PONES RABONSÍSIMO, ME HACES CAER Y CUANDO ME VEAS VUELTA MIERDA TE VAS” PUES NO VECINA HIJUEPUTA SI ESTÁS LEYENDO ESTO, LA MALA PARA TI, PARA DOÑA SILVIA Y PARA TODOS, LAS ODIO MUCHO. Y DOÑA MIRIAM, TU HACÍAS SEVEROS ENVUELTOS PERO ME DECEPCIONÓ TU FALTA DE SOLIDARIDAD Y DE CORAZÓN, PERRA HIJUEPUTA.

Eso era todo queridos hermanos, me acordé y me indigné. Vémola.

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8 thoughts on “En busca de amor, comprensión y ternura.

  1. @joseichiban dice:

    me ha gustado el principio era como empiezan los libros didácticos donde se aprende a vivir, lo del perro ha sido como ver uno de tus miedos, y me gusta que creas que es como el amor, tenemos que quedar un día de estoy para tomarnos una coca-cola.

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