Those aren’t penas for a warrior

Mi último año de colegio lo hice en la misma institución en la que estudiaba mi hermano. Él estaba en noveno y pues yo cursaba undécimo como ya les dije. Resulta que en ese tiempo yo ya me había ido de la casa entonces el descanso se había convertido en el único momento en que podía ver a mi hermano.

Yo estaba atravesando una etapa bien complicada de mi vida por obvias razones pero eso nunca fue impedimento para seguir siendo la misma pelada problemática y tesa que había sido durante toda mi vida.

Más o menos, no recuerdo muy bien, en el mes de julio mi hermano se cuadró con una niña del curso de él y pa’ qué, la niña aguantaba agarrada de mano en el descanso y toda la vuelta. Sin embargo, Mónica, era una de esas peladas que son de órgano reproductor recochero, yo creo que ustedes me entienden.

A la pelada le gustaba tirarse hasta los años, motivo por el cual tenía como 17 y todavía estaba en noveno, era mayor que yo y tal. Yo creo que esa vieja había tenido cuento hasta con el celador del colegio, era una cosa terrible. Mi hermano tenía 14 años cuando se volvieron novios y él estaba contentísimo con la relación.

A mí la pelada nunca me agradó porque todo el mundo sabía que era una perra hijueputa, yo le decía a mi hermano cosas como la siguiente para hacerlo recapacitar:

—Mírala bien, eh eh, ella es la que rompe el suelo y no le importa con quien, eh eh.

Pero eran inútiles mis esfuerzos por hacerlo entrar en razón porque ya en septiembre él quería mucho a esa pelada entonces decidí no meterme más y seguir con mi vida esperando a ver qué sucedía con aquella relación.

Recuerdo mucho que en septiembre, mes en el que se celebra toda esa vaina del amor y de la amistad, yo no había visto a mi hermano comiendo en los descansos así que le dije:

—¿Usted por qué no está comiendo en descanso? ¿Mi mamá no le está dando plata pa’ las onces o qué?

Él me respondió nervioso:

—No, Kathe, no es eso. Lo que pasa es que no me da hambre a esta hora.

Yo siempre he querido mucho a mi hermano y me preocupo bastante por él, entonces insistí:

—Dígame la verdad, si mi mamá no le está dando plata yo le doy para que coma algo, no sea bobo.

Él no dijo nada, puso cara como de vergüenza entonces le pregunté por última vez:

—Oiga, me hace el favor y me responde ¿Mi perrito baila rap?

No es cierto, le volví a preguntar y me dijo algo que me produjo no sé, como rabia, ternura, tristeza, decepción, risa. En fin, me dijo:

—Agh es que estoy ahorrando para invitar a Mónica a comer algo por lo del amor y la amistad.

Yo no sabía qué responderle entonces le dije:

—JAJAJAJAJAJA No sea hijueputa ¿A lo bien?

Cuando vi que le dio como pena sentí pesar y le dije que me acompañara a la cafetería. Cuando llegamos le pregunté qué quería y él me dijo:

—Yo quiero bailar, tú quiere suda’ y pegarte a mí, el cuerpo roza’.

Mentiras, le compré algo de comer y entramos a los salones. Como a la semana me encontré en descanso a mi hermano y no estaba con la pelada, cosa que me pareció extraña así que fui a hablar con él.

—¿Qué pasó? ¿Por qué no está con Mónica o con sus amigos?

—No, Kathe, ¿Se acuerda que le había dicho que estaba ahorrando para salir con Mónica? pues me dijo que no puede.

Yo pensaba “Mucha lok esa hijueputa” pero para no hacerlo sentir mal le dije algo como “Todo bien que those aren’t penas for a warrior”. Obviamente él estaba muy triste pero yo no podía hacer nada tampoco.

Ese fin de semana me reuní con unos compañeros cerca al colegio para despejar la mente un rato a nuestro estilo, no voy a hacer énfasis en esa parte. Cuando íbamos caminando hacia un parque aledaño me detuve en una heladería porque se me hizo familiar una persona que estaba ahí y sí, era Mónica.

Mónica estaba comiendo helado con un man a quien en repetidas ocasiones besó. A ver, yo no podía creer su nivel de perra hijueputa, y a pesar de que yo estaba un poco ebria traté de actuar con cautela, tranquilidad y cordura. Le grité desde afuera del negocio:

—Oiga, Mónica, venga un momentico malparida.

La pelada y el man voltearon sorprendidos y salieron. Mónica me dijo:

—¿Qué le pasa, Katherine?

Yo muy respetuosa siempre como toda una dama le contesté:

—¿Que qué pasa, hijueputa? que a mi no me gusta la gente poco seria, piroba.

En ese momento mis amigos se acercaron y me dijeron que me calmara y que nos fuéramos pero yo no quería porque estaba ofendidísima y tenía ganas de matar a esa vieja. O sea mi hermano dejó de comer durante un mes para invitar a salir a esa hijueputa y la pelada le sacó el cuerpo porque iba a salir con su novio, yo creo que en ese momento deseaba más la muerte de ella que la de Jota Mario.

Yo seguía ofendida gritando a la pelada:

—NO ME IMPORTA QUE USTED SEA MAYOR QUE YO, HOY LA QUIERO EN MI CAMA.

El hecho es que le dije a la pelada que si la volvía a ver con mi hermano no respondía. Mónica no dijo nada y se fue con el novio. Sin embargo, de manera cínica, el lunes habló con la coordinadora de convivencia y eso fue un problema todo jarto porque citaron a mi mamá pero como yo estaba viviendo sola y era menor de edad la psicóloga dijo que me iban a llevar al ICBF porque era muy makia para el mundo blah blah blah.

Mi hermano terminó con esa pelada después de que le comenté lo que había pasado, fue complicado para él pero yo creo que aprendió la moraleja “El que no coge se deja”. Mentiras, esas son cosas que pasan en el barrio fino.

En el observador me quedó una bella anotación que decía que si algo le sucedía a esa pelada yo era la responsable y que bless, que no cambiara nunca y que las mejores. Tristemente para la humanidad y afortunadamente para mí, a Mónica nunca le pasó nada malo… la vida en serio es una lok hijueputa que trata horrible a quienes se merecen la puntica de la empanada y trata muy bien a la gente que merece que se le quede la maleta atrapada en la puerta del Transmilenio, cosa tan hijueputa.

En fin, eso era todo, todo bien todo piña y qué pena quitarles tiempo pero a ustedes nadie los obligó a venir por acá. Vayan más bien a lavar la loza.

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3 thoughts on “Those aren’t penas for a warrior

  1. andres dice:

    Su blog es una chimba, no se que tanto se le facilite/dificulte escribir sus entradas. Pero si es la primera hagalo mas seguido que me alegra usted la vida de a raticos con sus makiabilidades.

  2. el socio dice:

    Parce, ud donde putas estaba metida?, marica me enamoré… ud es la hembrita q siempre he estado buscando entre un montón de desabridas que se me atraviesan en la vida… relájese que ya tiene quien la quiera a lo bn. Luego nos vemos… se cuida que me importa.

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