Cuida tu vocabulario, malparido triplehijueputa.

Vivir solo es una vaina compleja porque siempre atormenta saber que uno es el único responsable de su vida y de las maricadas que decida hacer.

Cuando me fui de la casa, como les comenté en un post por ahí, empecé a ver la vida de una manera más cruda y paila. El tener que trabajar para mi sustento diario además de estudiar me tenía la vida vuelta mierda. Llegaron entonces las preocupaciones y con ellas las ganas de irme lejos y no saber nada de nadie, pero pues irme a vivir a Suba tampoco era una opción.

Entré así en una etapa en la que trataba huir de los problemas drogándome o bebiendo trago barato. De hecho funcionaba, pero ese no es mi punto.

Resulta que un día, una amiga llamada María Fernanda, quien era más fácil que hacer Frutiño, me invitó a su casa para la celebración de su cumpleaños. Yo acepté porque andaba aburrida y porque esa invitación era sinónimo de tomar y perder la conciencia.

La fiesta/farruko/farra era en un bello barrio de la ciudad de Bogotá, Guacamayas… en una loma la hijueputa. Yo fui y allá me encontré con los pelados del colegio y toda la vaina. Todos la estaban pasando bien, los pelados le caían a las peladas al son de Alexis Y Fido y Plan B mientras se tomaban los transparenticos.

A eso de las 2 am yo ya estaba entonada y todo, incluso estaba riéndome mucho con los socios que no mienten, pero era hora de hacer algo makia y decidimos ir a jugar billar. Nos fuimos como 10 personas y bajamos esa loma como en 20 minutos. Llegamos al billar y cuando nos disponíamos a entrar, Juan David dijo algo que cambiaría el rumbo de nuestras vidas… bueno, no de nuestras vidas pero sí el de esa noche. Juan dijo:

—Parce, parecemos severos tontos hijueputas metiéndonos a ese chuzo a jugar. Mejor trabémonos.

Todos escandalizados por las fuertes declaraciones de nuestro compañero empezamos a analizar seriamente la situación:

Diego, “el más centradito de todos” como lo calificaba el rector, dijo:

—Pero es que marica, ahorita debemos volver a la casa de Mafe y paila llegar todos turros.

Mauricio, “el más bobo hijueputa” como lo calificábamos todos, dijo:

—Hágale, ñero, trábeme por la amistad.

Alejandro, el pelado gurrero del grupo por excelencia (ese pelado se comía hasta un Bon Bon Bum de auyama) dijo:

—Pues yo no sé, si ustedes le hacen yo también.

Camila estaba ya muy vuelta mierda y como pudo nos dijo algo como:

—jkashdjkashdjkasdhasdjhas

Leidy, la sanita del grupo (ella fue a la fiesta para que la mamá de Camila la dejara ir) dijo:

—Muchachos, vámonos para la casa, vean que Camila ya está mal y este barrio está como feo.

Jair, el más chirri de todos (ese pelado nos enseñó a echar gasolina de avión), dijo:

—JAJAJAJAJAJAJA AAAAEEEEE severas frunas, vamos a ese parque y lo hacemos reality.

Y yo, la más makia del maicrosoft uord en el mundo del sistema, dije:

—Pues hágalo, relajados que mientras subimos esa loma tan hijueputa se nos va la traba.

Los otros dos pelados eran pareja, Kimberly y Marcos, ellos estaba ocupados rotándose los picos y no dijeron nada.

Decidimos entonces olvidar la idea de jugar billar y fuimos a un pequeño parque que quedaba unas cuadras adelante.

Cuando llegamos todos nos mirábamos con cara de “Veo, lok, y la bareta, rotá la bareta gonorrea ome gonorrea” entonces Juan sacó ese visaje y nos trabamos, normal. Estábamos re pilotos de Avianca cuando Leidy, quien estaba en plan zanahoria, gritó enojadísima:

—ENE I CE KA, NICKY NICKY NICKY JAM.

No es cierto, ella dijo:

—Coman mierda, ustedes dieron que no nos demorábamos. Vámonos ya, Juan usted es un imbécil.

Todos nos reímos y tal pero pues la pelada tenía razón, era hora de partir de aquel hermoso lugar. Y empezamos a caminar. Unos se fueron adelante y yo me quedé con Jair y con Diego esperando a Kimberly y a Marcos quienes estaban discutiendo y no querían despegarla de ese columpio.

Cuando por fin terminaron de pelear, se fueron agarrados de la mano sin siquiera notar nuestra presencia. En fin, nosotros empezamos a caminar, Jair llevaba a Diego casi cargado porque el pelado estaba muy mal. De un momento a otro Diego dice:

—Jueputa, la billetera, ñero, la billetera, dejé la billetera, la billetera ñero, la billetera, la billetera…

Ese pelado repetía tanto la misma vaina que parecía que estuviera cantando un tema de Bomba Estéreo, así que yo le dije a Jair:

—Pana, espere yo voy y la busco, relájese, quédese con él porque está vuelto mierda y yo no lo puedo alzar.

Me devolví entonces a buscar la dichosa billetera en ese parque y después de más o menos 5 minutos la encontré tirada al lado de una silla. Cuando me iba a ir de aquel parque, se me acercaron 3 caballeros que probablemente tenían nombres que comenzaban con Y. Uno de ellos me dijo en tono dulce:

—¿Qué hace la dama a estas horas?

Yo no dije nada, entonces el otro me dijo:

—No se maree mi amor que solo le vamos a hacer una pequeña requisa.

Eh ave maría, yo me asusté un montón y di un par de pasos hacia atrás. En ese momento me tropecé con el otro joven, quien me tomó cuidadosamente de la cintura y me dijo:

—Descárguese en el socio, mi amor.

Yo no podía ni hablar, pero como pude, tratando de parecer muy fresca y natural, les dije:

—OLLE KE THE PAZA, REZPETHA MIZ DERECHOZ, NO ME ROBEZ PORQUE NO KIEREZ PORKE TE KIEREZ.

Mentiras, les dije:

—Yo no tengo nada, socio, no me haga nada.

El tipo que estaba atrás me soltó y dijo:

—Esta piroba no tiene nada, vamos.

El caballero se fue con uno de sus amigos pero el otro pelado se quedó mirándome y me dijo:

—Usted tiene plata, zorra hijueputa, pásela si no quiere que le meta un puntazo el hijueputa.

Yo era como:

—Cuida tu vocabulario, malparido triplehijueputa.

Pero no le dije eso. Yo estaba ebria, trabada y así uno no sabe ni lo que dice. Le dije como toda una dama:

—Suerte gonorrea, yo no tengo nada.

El man se ofendió, sacó una patecabra, me miró a los ojos y me dijo:

—ESTA NOCHE HAREMOS EL AMOR BAILANDO, TU CUERPO ES MÍO, TUYO ES MI CORAZÓN.

Bueno, la verdad no dijo nada, simplemente me lanzó ese artefacto con ánimo de herirme. A pesar de que yo no estaba en mis cinco sentidos alcancé a poner el brazo y sentí cómo me enterraba el puñal del amor. El man salió a correr y se perdió en cuestión de segundos mientras gritaba:

—NI SE LE OCURRA SEGUIRNOS PORQUE ME LA ENHEBRO, MALPARIDA.

Ah claro, rata hijueputa, ya iba a ir corriendo detrás tuyo para que me metieras otro puntazo.

Yo estaba muy asustada, no se imaginan, el corte que me hizo no fue muy grande pero la sangre es escandalosa, sentía que me iba a desangrar. Se me estaba saliendo toda la makiabilidad entonces grité. Como nadie se asomó por ahí, salí a correr en busca de mis amigos.

Llegué al andén donde había dejado a Diego con Jair y pues no tuve que decir nada, la sangre me escurría por el brazo entonces ellos se desesperaron. Jair se quitó la camiseta y me la amarró en el brazo, me pasó un porro para el dolor y me dijo:

—Kathe, mi amor ¿Quién fue el hijueputa que me le hizo eso?

Timbramos en una casa buscando ayuda. La señora de esa casa me entró y me echó café con sal en la herida, de la traba no sentía nada de dolor. La señora muy amable, makia y hermosa me hizo un caldo re potente que me dejó full hd.

Como a las 2 horas nos fuimos para la fiesta, lugar en el cual ya ninguno tenía conciencia, por lo tanto nadie lo notó. Pero bueno, al menos no me robaron y encontré la billetera del socio.

A la mañana siguiente me fui para la habitación en la que estaba viviendo y dormí todo el día. Más sola que neurona de J Balvin y más triste que una tortuguita patas arriba tratando de levantarse, como siempre.

Eso era todo, lamento haberles quitado tiempo, a la salida reclaman un puntazo.

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