De malas en el amor, de buenas en el tejo.

Yo soy una persona a quien el cuesta mucho superar cosas, por ejemplo, llevo como 3 años riéndome de “Torres gemelas” de Delfin Quishpe, casi 3 meses riéndome del Vine de un huevo frito cantando “Mis ojos lloran por ti”, no sé cuánto llevo riéndome de Du Hast de Wendy Sulca y parece que me tomará un largo tiempo superar a la mudita cantando merengue, en fin, si me cuesta superar cosas imagínense el trabajo tan hijueputa que es para mí superar a alguien.

Hace casi un año terminé una relación que me dejó más triste que una canción de Santiago Cruz. Resulta que terminé encuentada con un muchacho bien interesante que tenía una personalidad completamente opuesta a la mía. Él era supremamente juicioso y sano, ese niño era de los que hacen sus trabajos a tiempo, no le debía nada a nadie, no era buscapleitos, era el orden hecho persona, participaba en clase, no le daba dolores de cabeza a su mamá, jamás se había drogado, no le gustaba tomar, en fin, se podría decir que era severa flor pero prefiero decir que era un pelado de casa.

En ese entonces el pelado estaba en cuarto semestre de derecho y por pura casualidad nos conocimos, simplemente un día fui a una sesión de un semillero de derecho y él estaba haciendo ponencia. Empezamos hablando de Agro Ingreso Seguro y terminamos hablando de Dragon Ball Z en una cafetería cerca a la Universidad. Y ahí comenzó todo.

Había química entre los dos (encima suyo, encima mío…), eso era innegable y como era de esperarse, la relación se volvió más personal que académica y como a los dos meses comenzamos a salir. El pelado era una persona severa con quien se podía hablar de todo un poco en un ambiente muy sano, digo, yo nunca había estado con alguien así, siempre como que lo más íntimo que había tenido con alguien además del sexo era trabarnos… entonces era muy grato contar con alguien inteligente y apasionado que veía la vida de una forma distinta y encontraba placer en cosas sanas y bonitas.

Llegué al punto en el que me sentía muy cómoda con la relación y las vainas fluían de una forma bien particular. No me enamoré pero sí empecé a ver el amor de otra manera (AAAAEEEEE SEVERA FLOR TROPICAL), digo, el amor no es celar a la pareja sino confiar en ella, no es ir a los sitios más lujosos a comer sino es sentarse en un andén a comer empanada mientras se habla de lo difícil que es desabrochar un brasier, no es besarse como pescados en público sino hacer del beso no algo duradero pero sí íntimo, no es estar con alguien porque tiene carro sino estar dispuesto a pedirle al conductor del bus que los lleve por dos mil, no es tener sexo todos los días sino es saber que cuando se quiere hasta un abrazo es placentero… sí, es ser marica pero qué se le hace.

Yo al pelado lo quería mucho entonces pretendía que estuviera feliz el día de su cumpleaños y recordé que él una vez me había dicho que quería saber qué se sentía embriagarse, sólo para probar, así que decidí emborracharlo. No sé si fue una idea muy brillante o muy estúpida pero fue lo que hice.

Llegó el día de su cumpleaños y lo llevamos con sus amigos a un bar de Bogotá, muy bonito y formalito, ni parecido a los huecos que yo frecuentaba porque no quería que se sintiera incómodo ni nada por el estilo.  El pelado empezó a tomar y en menos de nada ya estaba prendo, como se dice popularmente. Él parecía estar feliz como cualquier persona ebria, recuerdo que cantaba “Roxanne” de The Police aunque en el sitio estaba sonando “Sexo, sudor y calor” de J Álvarez Ft Ñejo y Dálmata… se veía feliz.

A eso de las 4 am, ya en la casa de uno de sus amigos, el pelado empezó a vomitar y a decirle hasta al celador que lo quería mucho y fue en ese momento en el que me di cuenta de que era hora de llevarlo a su hogar. Llamamos un taxi, lo llevé a la casa y al llegar abrió la mamá de él, quien al ver a su hijo a punto de caerse de la borrachera como el pelado Sabella, me miró muy mal y me dijo:

—¿Y usted qué piensa de la vida, señorita? Cómo me va a traer al niño así, vea como está.

La señora casi que se ponía a llorar, entonces mientras pensaba “Vieja hijueputa tan ficticia” le dije:

—TÚ TRANQUILA, él sólo está borracho, ya vomitó y todo. Eso mañana amanece mejor.

Y me respondió en un tono agresivo:

—¿Sólo está borracho? él nunca llega así a la casa. No la quiero ver cerca a mi hijo, usted es mala influencia, madure que ya está como grandecita.

Yo me sentía más regañada que en mi casa así que traté de arreglar las cosas dándole un Alka Seltzer al pelado y él hizo lo que haría cualquier persona en su lugar, lo abrió y empezó a masticarlo. Naturalmente comencé a reírme y la señora me dijo:

—No pues qué risa, el niño está vuelto nada y la señorita muerta de la risa. Es que yo sí sabía que eso de enredarse con una niña como usted no le iba a traer nada bueno a él.

Yo dejé de reírme y agaché la cabeza mientras ella continuaba:

—Es que el peor error de mi hijo fue haber dejado a Carito (La exnovia del pelado), ella fue la mejor ministra de hacienda.

Mentiras, no dijo lo de la mejor ministra de Hacienda pero sí le echó muchas flores a la tal Carito y a mí me echó de su casa.

 

Me fui para la casa triste después de esa regañada tan hijueputa pero en parte feliz porque el pelado la había pasado bien.

 

Al otro día lo llamé para saber cómo había amanecido y no me contestó, así que le escribí en WhatsApp y me respondió con una frase inhumana, lo peor que puede responderle alguien a uno:

—Kathe, tenemos que hablar.

Nos encontramos y empezamos a hablar pero lo notaba distante, fue un encuentro no muy grato, y me dijo:

—Kathe, dejemos las vainas así, mi mamá tiene razón, usted y yo somos muy diferentes y las cosas así no funcionan.

Yo traté de actuar lo más tranquila e indiferente posible, cogí un plato del café, se lo lancé y le dije:

—TRAICIONERO HIJUEPUTA.

Mentiras, yo traté de fingir que no me importaba y le dije:

—Si eso lo hace sentir bien y cree que es lo mejor, pues listo, dejemos así.

Nos dimos un abrazo y se acabó todo. Realmente me dio tristeza porque yo quería mucho al pelado y las cosas terminaron de una forma muy estúpida pero pues uno tiene que aceptar las vainas. Y así sólo me restaba ahogar las penas en masato y comer empanadas hasta que la grasa llenara los vacíos que me habían quedado ese día.

Como a los tres meses traté de continuar mi vida sentimental con otro pelado pero como raro no funcionó y volví a quedar más vacía que un paquete de papas but this is the life, nigga.

De todo esto pude concluir que es muy gracioso ver a un persona masticando un Alka Seltzer, que el amor es más que tener sexo y drogarse, que no hay nada que una empanada no pueda arreglar y que yo soy una pelada de malas en el amor pero de buenas en el tejo.

 

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7 thoughts on “De malas en el amor, de buenas en el tejo.

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