La vida es un carnaval.

Cuando uno tiene 16 años piensa que la vida es un carnaval y es más bello vivir cantando y no, tarde me vine a dar cuenta de eso.

Tenía entonces yo 16 años y cursaba undécimo grado en una institución  bien pintoresco del sur de la ciudad de Bogotá. En once uno se cree lo más makia del colegio y se les suben los humitos, como diría una madre colombiana promedio dando cantaleta. Yo era lo que llamarían los maestros de la institución “Una niña buena académicamente pero un desastre a nivel convivencial”, o como diría mi querida madre “Un dolor de cabeza”.

A pesar de la cantidad de problemas que tuve en el colegio, ninguno de ellos fue causado por temas amorosos, ya que jamás tuve novio dentro del plantel educativo porque yo era un ser de luz que le tenía un respeto inmenso a la institución como el espacio académico que era. Pero sí tenía novio afuera y en esta época era un pelado 3 años mayor que yo. Naturalmente mi mamá nunca estuvo de acuerdo con esa relación por obvias razones pero pues la opinión de mi progenitora me importaba un carajo.

En fin, un día con mis compañeros del salón hicimos una fiesta de cumpleaños para un amigo, fue muy sana a decir verdad, sólo drogas sintéticas y naturales… muy sano todo porque no queríamos atrofiar nuestro cerebro debido a que la próxima semana presentaríamos el ICFES. Resulta que a eso de las 2 de la mañana la reunión se nos salió de las manos y realmente es muy poco lo que recuerdo.

De lo que sí me acuerdo es que mi novio llegó a recogerme a las 3 de la tarde del otro día a la casa donde habíamos celebrado. Me levanté más perdida que mi papá y con un dolor de cabeza terrible. Cuando medio me desperté comencé a preocuparme por la reacción de mi mamá cuando yo llegara a la casa pero ya nada podía hacer.

El pelado con quien salía en ese entonces debía irse para la universidad entonces me dejó a un par de cuadras de mi casa y se fue (Ahora que lo pienso, qué hijueputa tan moridero). Llegué entonces a la casa tratando de mantener el equilibrio y fingiendo ser la persona más sobria del mundo a eso de las 5 de la tarde y me abrió la puerta mi mamá.

Esa mujer se quedó mirándome con todo el odio que tenía en su corazón, no dijo nada pero me cogió del brazo y me entró a la fuerza. Me demoré más en cerrar la puerta que esa señora en empezara a darme, como diría Shakespeare “Como a rata”. Después de más o menos un minuto pegándome con lo que encontraba alcancé ese estado en el que uno se ríe del dolor, llora, grita y trata de hacerle el quite a la chancleta. Hasta que por fin mi mamá se cansó y se subió al segundo piso de la casa, lugar donde estaban las 3 habitaciones.

Ya más tranquila, subí a mi habitación y me encontré con mi mamá, quien estaba empacando en una caja de los adornos navideños todos mis chiritos y cosas, amigos, mientras me decía con toda la sutileza del caso, lo siguiente (Lo recuerdo como si hubiera sido ayer):

—Váyase con ese zángano de su novio, a ver si la mantiene porque si se la lleva dos días quién sabe pa’ dónde hijueputas pues que la saque a vivir de una vez. India asquerosa, yo aquí preocupada y la niña no pues, muy bonita por allá vagabundeando… por eso dicen que cría cuervos y te sacarán los ojos.

Mientras yo trataba de calmarla con un:

—Mamá, yo no estaba con él, yo estaba con los del salón. Si quiere llame a Mauricio o a la profesora que ella sabía que íbamos a celebrar el cumpleaños de Mauricio. Mamá, no sea así.

Pero ella sólo me ignoraba y seguía gritando:

—Empaque todas sus vainas y se me va de la casa, Katherine, no la quiero volver a ver por acá. Tanta marica yo dizque preocupándome como si no tuviera cosas que hacer. Váyase que no la quiero ni ver, váyase antes de que le parta el palo de la escoba en el espinazo.

Y pues amigos, a mí ya me había pegado con el palo de la escoba una vez y ese dolor no lo quería volver a experimentar entonces fui obediente, empaqué mis chiritos, la alcancía, el cepillo de dientes, el diploma de transición, me puse una chaqueta y me fui de la casa, no sin antes dejarle claro a mi mamá lo siguiente:

—Ni crea que voy a volver, la voy a pasar una chimba sin ustedes. Cuando vuelva será para meterla a un ancianato, vieja chocha.

Qué piroba tan boba, atrevida, marica, irrespetuosa, altanera, ilusa y pendeja… pero bueno, nada podía hacer.

Y me fui sin rumbo creyendo que la vida era una maravilla y que iba a sobrevivir con los dos mil pesos que aproximadamente tenía en la alcancía. Pero antes de irme a explorar el mundo real, llamé al pelado que se convertiría en mi ex después de decirme:

Ese no es mi problema ¿Quién la manda?

Y sí, razón tenía el caballero. Entonces actué como cualquier persona lo haría en mi situación. Le dije “Todo bien, perro hijueputa”, me puse a llorar y me fui a la casa de un amigo a pedirle puerta, como dicen por ahí. Y efectivamente, el pelado me dio posada pero después de un día uno empieza a hacer estorbo así que tuve que buscar una pieza para irme a vivir.

Duré 3 meses viviendo en una pieza pequeña, conseguí trabajo, empecé a ser responsable de mí misma, aprendí a “cocinar” y por cocinar me refiero a comer atún todos los días, casi no dormía por trabajar y hacer las tareas del colegio y pues en pocas palabras… comí mierda como un hijueputa.

Luego me acostumbré y aprendí que todo en la vida es plata, que la vida no es tan fácil como una pereirana, que no hay que desperdiciar ni las ganas, que el arroz se quema si uno se queda dormido, que comer tres veces al día es pa’ gente pudiente, que el arroz con huevo es una delicia, que toca aprender a rendir el Shampoo con agua y que haberme ido de la casa fue la decisión más estúpida que pude haber tomado.

No había plata para alimentarme pero comí mierda, Dios aprieta pero no ahorca.

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3 thoughts on “La vida es un carnaval.

  1. Sharon Osorio dice:

    Puedo durar horas leyendo esto y estar cagada de la risa ya casi haciéndome chichi, y que mi mama pase y me diga “hermana apague esa mierda”
    .
    ¡Qué buen blog!

  2. Lo que más me gusta de como escribes es que los malos momentos, las tristezas, las malas noticias, lo conviertes en algo muy chistoso automáticamente. En el fondo sabemos lo duro que es la vida… Muchas gracias por haber existido y espero que muchas personas que en este momento tengan la vida vuelta mierda se pasen por aquí y no se sientan tan jodidos.

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