Pues no se pierde mucho.

Cuando era pequeña estudiaba en el mismo colegio con mi hermano y mi prima, por aquello de la unión familiar… y porque era el colegio más barato de la zona, claro. Mi hermano tenía 9 años, mi prima 6 y este ser de luz 11 añitos.

Una bella tarde de Abril, como siempre, salimos de estudiar a las 6:30 pm. Yo, la mayor de los tres, era responsable de la vida y el bienestar de cada uno de nosotros… yo era como Dios pero pobre, pequeña, sin poder sobre el mundo y sin creyentes que dieran plata por mí, simplemente era la que cuidaba a ese par de “caspitas”, como diría el Papa Francisco.

En fin, ese día salimos del colegio como todos los días, yo tomé en una mano a mi primita y en la otra a mi hermano y emprendimos nuestro camino hacia casa. Pero la vida no quería eso para nosotros, así que envió a un niño a que me dijera algo que cambiaría por completo el rumbo de nuestra existencia. El niño, quien era compañero mío, me dijo:

—Kathe ¿Vamos a echar un pica’ito?

A lo que respondí, después de meditar la propuesta, lo siguiente:

—No, es que se nos hace tarde y mi mamá se pone brava porque ya debe tener la comida lista.

Pero mi compañero hizo aún más tentadora la propuesta, agregando un:

—Ash, le regalo la carta de Gokú en fase 3, es que nos falta un jugados. Hágale.

Y pues ante eso hasta Luis Fonsi se da por vencido, así que acepté. Sin embargo, yo estaba con mi hermano y mi prima y no los podía dejar solos. Entonces le comenté la situación a Nicolás, mi compañerito y él me dio la solución:

—No importa, vea, cómpreles un BonIce y que se lo coman mientras nosotros jugamos.

Y así fue, le compramos los BonIce a los niños, los sentamos en una banquita del parque (No sé cómo se pudieron comer ese BonIce en ese frío tan hijueputa que hace a esa hora en mi bella Bogotá) y comenzamos a jugar.

A eso de las 7:00 pm se acabó el primer tiempo, así que fui hacia donde estaban mis discípulos, pero sólo estaba mi primita. Entonces yo le pregunté a ella por mi hermano y me respondió de manera muy enredada… era como hablar con Navarro Wolf. En fin, me dijo que se había distraído comiéndose el BonIce y no sabía dónde estaba mi hermano. Lo busqué por todo el parque y no lo encontré, empecé a preocuparme.

Le dije a los niños con los que estaba jugando lo que sucedía, entonces ellos me ayudaron a buscar por los lados del colegio pero no encontrábamos a mi hermano. Y como buenos morideros que eran esos culicagados, se fueron dizque porque los regañaban en la casa. Así que me quedé sola con la niña a eso de las 7:15 pm en un parque al que ya estaban llegando hinchas de Santa Fe a pegarlo al son de los Pibes Chorros.

Yo ya estaba preocupadísima y mi prima empezó a llorar porque tenía sueño, era una vaina angustiante. Así que tomé la decisión de recorrer todo el barrio preguntándole a la gente por un niño “flaquito, bajito, monito, blanquito, cachetonsito, con una maleta de las Tortugas Ninja…”. Y NADA, MALDITA SEA, NADIE HABÍA VISTO A ESE LANGARUTO.

A eso de las 8:00 pm entré en pánico, empecé a llorar y a resignarme al hecho de volver a la casa con un integrante menos, tardísimo, a darle explicaciones a mi mamá, entre otras cosas. Y empecé a mirar la forma en que le iba a decir a mi mamá lo sucedido, estas eran mis opciones:

 

a) Mamá ¿Qué es flaquito, bajito, monito, blanquito, cachetonsito, con una maleta de las Tortugas Ninja, salió de su vientre y se me perdió en un parque hace un par de horas?

b) Mamá, mi hermano se fue del país porque sentía que usted no le brindaba el amor que él necesitaba.

c) Un loco se llevó a mi hermano en un costal por no haberse comido la fruta de las onces.

d) No encuentro a mi hermano, pero pues no se pierde mucho.

 

El hecho es que llegué a la casa derrotada, llorando, con mi prima, sin mi hermano, con severa hambre y sin la carta de Gokú en fase 3… la vida siempre ha sido muy cruel conmigo. Golpeé y abrió mi mamá, bravísima por mi hora de llegada. Me regañó y mientras lo hacía me fui de valiente pensando “Será decirle la verdad, ya qué hijueputas, si no me pegan por llegar tarde me pegan por perder a mi hermano”, entonces exclamé:

 

—MAMÁ, NO ENCONTRAMOS A SEBASTIÁN, SE PERDIÓ.

 

Mi mamá se quedó mirándome con odio y me dijo:

—Deje la bobada, su hermano llegó hace como media hora porque a la señorita le dio por quedarse jugando y el niño tenía chichí. Vea, Katherine, india asquerosa, vaya y se quita ese uniforme antes de que le volteé ese mascadero por irresponsable.

QUÉ FRESQUITO, QUERIDOS HERMANOS. Aunque tenía ganas de matar a mi hermano, me alegró que estuviera bien… pero lo que más me duele es que ese día mi mamá nos tenía de comida sopa de avena y jugo de tomate de árbol, eh vida hijueputa la mía.

 

 

Anuncios
Estándar

4 thoughts on “Pues no se pierde mucho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s