Dios le pague

Hace aproximadamente 3 meses, a eso de las 4 pm me dirigía al barrio la Serena en Bogotá a hacer un trabajo con un compañero, o a culear, lo que resultara primero. En fin, ese día yo estaba más triste que una tortuguita entrando la ropa mientras llueve y cuando yo estoy triste soy más despistada de lo normal.

Iba yo en el Transmilenio hacia la estación de Granja Carrera 77, era tal mi tristeza ese día que en el trayecto alcancé a componer 5 canciones para un posible nuevo álbum de Santiago Cruz… era una vaina terrible.

Me bajé del Transmilenio cabizbaja y meditabunda. Caminé hasta el otro extremo de la estación, crucé el puente y me dispuse a esperar un alimentador que dijera “Serena-Cerezos”. Pasó y me subí, debía bajarme en la quinta parada así que iba relajada.

Era tiempo de bajarme y así lo hice, pero ese lugar no lo conocía, nunca había estado ahí… tenía miedo de fallar en el amor; así que miré de nuevo el letrero que tenía ese Alimentador y qué sorpresa me llevé. ESE HIJUEPUTA ALIMENTADOR DECÍA “SUBA RINCÓN”.

Así es, este ser de luz estaba en la bellísima mierda, triste, con severa gurbia, sin un hijueputa peso, sin minutos para llamar a mi compañero y llorando en posición fetal en la mitad de la calle. Le pregunté a un señor que estaba en la puerta de un billar por el nombre exacto del lugar en donde estaba y le comenté lo que me había pasado, el tipo me respondió y me dijo lo siguiente:

—Reina, hagamos una cosa. Juguemos un chico de tres bandas, si usted me gana le doy pa’ que se devuelva pa’ su casa en taxi. Si yo le gano, usted me paga 20 mil pesos como para bajar bandera hoy porque ha estado solo.

Teniendo en cuenta que no tenía un peso, no sabía dónde estaba, ya eran las 6 pm y que yo juego más o menos, reflexioné mucho y traté de tomar la decisión más madura y acertada, le dije “Breves”.

Comenzamos a jugar y déjenme decirles que qué cuchito marica pa’ teso, yo estaba asustada porque sabía que ese señor me iba a ganar y yo no tenía pa’ pagarle.

En fin, a pesar de que ese señor era muy makia, el chico iba parejo… pero como era de esperarse me ganó. El señor se quedó mirándome y me dijo:

—Quien ve al pollo y lo que pica… reina, sumercé juega bien pero pues no le puede enseñar a su papá a hacer hijos. Le tocó pagar.

AYYY “LE TOCÓ PAGAR” esas tres palabras me dejaron quieta, no sabía qué hacer, ya estaba pensando en que iba a tener que casarme con ese señor, cuidar a nuestros tres hijos a quienes íbamos llamar Rigoberto, Millos Falcao y Jhoan Cristiano, para saldar la deuda con ese señor.  Pero como no tenía nada que perder, le dije:

—Que Dios le pague porque yo no tengo ni un hijueputa peso JAJAJA

Ese señor se quedó serio, tenía cara de que quería matarme, QUÉ SUSTO TAN HIJUEPUTA. Pasaron como 10 segundos en un silencio terrible… yo ya estaba pensando en mandarle a mi hermano una nota de voz con mi testamento. Pero entonces el señor dejó la seriedad, soltó una carcajada y me dijo:

—JAJAJA China marica JAJAJAJAJAJA Deje así y tome más bien váyase pa’ la casa que ya está tarde…

Me rotó 15 lks, nos despedimos y como dijo Mickey Mouse, cada uno pa’ su house.

 

 

 

 

Anuncios
Estándar

2 thoughts on “Dios le pague

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s